martes, 6 de agosto de 2019

Los que perdimos de Ángel María de Lera

Los años de la ira 2

En Los que perdimos, su autor toma a los personajes de Las últimas banderas en el momento y lugar mismos donde los dejara, los conduce en las subsiguientes secuencias dramáticas: interrogatorio, juicio y condena, a través de ambientes y circunstancias en que el valor y el miedo, la esperanza y la desesperación, la vida y la muerte, en fin, se enfrentan en un duelo definitivo e inapelable, y los deja otra vez, rumbo a su incierta suerte, cuando estalla la segunda guerra mundial. Una vez más, Ángel María de Lera confirma su clase de gran narrador. Quizá Los que perdimos sea su novela más profunda, compleja y difícil, en la que sus dotes de introspección, análisis y síntesis, y su capacidad evocadora, alcanzan las más altas cotas en su carrera de novelista. Con su estilo directo y vigoroso, su realismo poético, su prosa traslúcida y su manera de conjugar los tiempos reales en un pasado-presente unívoco, Lera nos ofrece un cuadro veraz y alucinante de vida, y unos personajes que son, sobre todo, criaturas humanas, contradictorias, duales, en perpetua lucha por realizar su propio destino, aun en las condiciones más hostiles. Personajes los de Lera que se instalan en nuestra intimidad para siempre y que son, por lo tanto, inolvidables. Los siguientes títulos que completarán la tetralogía de Lera sobre el fenómeno de la guerra civil y sus inmediatas consecuencias serán La noche sin riberas y Oscuro amanecer.


RESEÑA

Una herida abieta en la memoria de los vencidos

Ángel María de Lera, conocido por su capacidad para retratar la España más cruda y real, nos entrega en Los que perdimos una de las crónicas más degarradoras y honestasw sobre la posguerra española. Lejos de la épica de las batallas, esta novela se sumerge en el barro de la derrota, centrándose en el destino de aquellos que, tras el fin de la Guerra Civil, se convirtieron en extraños en su propia tierra.
La narrativa nos sitúa en los momentos finales del conflicto y el inicio de la represión. A través de unos personajes trazados con una humanidad desbordante, Lera explora el miedo, la humillación y el instinto de supervivencia de los republicanos que no pudieron o no quisieron huir. La cárcel, los interrogatorios y la sombra constante de la represalia forman el telón de fondo de una historia donde la esperanza es un lujo que pocos pueden permitirse.
Lo que hace que esta obra destaque es al autenticidad. De Lera, que vivió en carne propia la experiencia de las prisiones franquistas, no escribe desde la imaginación, sino desde la cicatriz. Su estilo es sobrio, directo y carente de sentimentalismos baratos, lo que paradójicamente hace que el impacto emocional sea mucho mayor.
El autor no busca solo denunciar la injusticia política, sino diseccionar la descomposición moral que provoca el miedo. La relación entre los prisioneros, la solidaridad en la miseria y la traicióln por supervivencia están retratadas con una lucidez casi insportable.
Los que perdimos no es solo un libro de historia; es un ejercicio necesario de memoria. En un tiempo donde los relatos suelen polarizarse, De Lera nos recuerda que, más allá de las ideologías, lo que queda es el dolor humano y la lucha por mantener la dignidad cuando todo lo demás se ha perdido.
Una lectura esencial para entender la psicología de la España herida. Es una novela dura, sí, pero necesaria para comprender el silencio que marcó a toda una generación.


5/5

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