domingo, 27 de octubre de 2019

Steve Jobs de Walter Isaacson

La muerte de Steve Jobs ha conmocionado al mundo. Tras entrevistarlo en más de cuarenta ocasiones en los últimos dos años, además de a un centenar de personas de su entorno, familiares, amigos, adversarios y colegas, Walter Isaacson nos presenta la única biografía escrita con la colaboración de Jobs, el retrato definitivo de uno de los iconos indiscutibles de nuestro tiempo, la crónica de la agitada vida y abrasiva personalidad del genio cuya creatividad, energía y afán de perfeccionismo revolucionaron seis industrias: la informática, el cine de animación, la música, la telefonía, las tabletas y la edición digital.
Consciente de que la mejor manera de crear valor en el siglo XXI es conectar la creatividad con la tecnología, Jobs fundó una empresa en la que impresionantes saltos de la imaginación van de la mano de asombrosos logros tecnológicos.
Aunque Jobs colaboró en el libro, no pidió ningún control sobre el contenido, ni siquiera ejerció el derecho a leerlo antes de su publicación. No rehuyó ningún tema y animó a la gente que conocía a hablar con franqueza. «He hecho muchas cosas de las que no me siento orgulloso, como dejar a mi novia embarazada a los veintitrés años y cómo me comporté entonces, pero no hay ningún cadáver en mi armario que no pueda salir a la luz».
Jobs habla con una sinceridad a veces brutal sobre la gente con la que ha trabajado y contra la que ha competido. De igual modo, sus amigos, rivales y colegas ofrecen una visión sin edulcorar de las pasiones, los demonios, el perfeccionismo, los deseos, el talento, los trucos y la obsesión por controlarlo todo que modelaron su visión empresarial y los innovadores productos que logró crear.
Su historia, por tanto, está llena de enseñanzas sobre innovación, carácter, liderazgo y valores. La vida de un genio capaz de enfurecer y seducir a partes iguales.


RESEÑA

El retrato sin filtros del genio que cambió nuestro mundo

La biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, es mucho más que el relato de la vida del fundador de Apple; es una crónica fascinante sobre la intersección entre la tecnología y las artes liberales. A través de más de cuarenta entrevistas personales realizadas a lo largo de dos años, Isaacson construye un relato que Jobs mismo pidió que fuera sin censura, permitiendo que familiares, amigos y feroces competidores aportaran su visión sobre su compleja figura. El libro nos lleva desde sus primeros días experimentando con la espiritualidad y la electrónica en un garaje, hasta la cúspide de su carrera, donde revolucionó seis industrias diferentes —la informática personal, el cine de animación, la música, la telefonía, las tabletas y la edición digital— gracias a su obsesión por el diseño y la perfección.
Lo que hace que esta obra destaque por encima de otras biografías empresariales es su honestidad brutal al mostrar las “dos caras” de Jobs: el visionario capaz de inspirar a equipos para lograr lo imposible y el líder intratable, obsesivo y a menudo cruel con quienes le rodeaban. Isaacson no intenta suavizar el carácter del protagonista; al contrario, detalla sus caídas, su expulsión de la propia empresa que fundó y su posterior regreso triunfal, analizando cómo su “campo de distorsión de la realidad” fue tanto su mayor virtud como su mayor defecto. La narrativa logra que el lector entienda que los productos incónicos de Apple no fueron fruto del azar, sino del reflejo de una personalidad que no aceptaba compromisos y que creía firmemente que el buen gusto y la estética debían ser innegociables en cada detalle.
En conclusión, este libro es una lectura obligatoria no solo para los entusiastas de la tecnología, sino para cualquier persona interesada en el liderazgo, la creatividad y la condición humana. Isaacson consigue bajar al mito a su dimensión real, mostrándolo frágil ante la enfermedad en sus últimos días, pero siempre impulsado por la idea de “hacer un hueco en el universo”. Es una historia de superación cargada de lecciones de vida y negocios que invita a la reflexión sobre el precio del éxito y el legado que dejamos atrás. Al cerrar sus páginas, queda claro que, más allá de sus fallas personales, la tenacidad y el estilo de pensamiento original de Jobs alteraron permanentemente nuestra forma de vivir y comunicarnos en el siglo XXI.


4.8/5

domingo, 6 de octubre de 2019

No hay aceras de Pedro Entenza

La sorpresa es un ingrediente esencial de cualquier día en la Cuba revolucionaria, y ninguno de los veintitantos personajes de esta novela va a sustraerse a lo que la revolución puede ocasionarle en pocas horas. Desde el líder máximo -el verbo-, hasta José, con sus ecos marcianos, pasando por Ignacio, prisionero de un cerco más estrecho que el de las cuatro paredes del refugio clandestino, todos quedan sometidos a un fatalismo revolucionario en que causalidad y casualidad se confunden, mientras que el mar, testigo impasible, asiste al devenir humano.
Escrita sin el didactismo que padecen otras novela sobre este mismo tema, el autor recurre al diálogo, a descripciones objetivas y al humor -epidermis cubana-, para alejarse de un tema que de otra suerte le resultaría demasiado íntimo. La acción se centra en La Habana -ambiente y protagonista-, ciudad donde resulta peligroso caminar, porque ya no hay aceras.

Finalista Premio Planeta 1968


RESEÑA

Sombras en la revolución

La novela No hay aceras, de Pedro Entenza, destaca como una de las propuestas más singulares que llegaron a la final del Premio Planeta en 1968. Ambientada en la Cuba de los primeros años de la Revolución, la obra se aleja del panfleto político para centrarse en un mosaico de personajes atrapados en un clima de incertidumbre y sospecha. A través de una narrativa coral, el autor disecciona cómo un proceso de cambio radical afecta a las conciencias individuales, donde la lealtad y el miedo se entrelazan en las calles de una Habana que empieza a perder su fisonomía habitual ante el avance del nuevo orden.
El gran acierto de Entenza es su capacidad para capturar el fatalismo revolucionario sin recurrir a juicios de valor simplistas. Los protagonistas, desde líderes hasta ciudadanos anónimos, se ven arrastrados por una corriente histórica que los sobrepasa, donde el aislamiento se convierte en una constante vital. La metáfora del título, que sugiere la falta de un camino firme o seguro por el que transitar, refuerza esa sensación de asfixia y desprotección del individuo frente a la masa. Su prosa es directa y posee un tono casi documental que dota a la historia de una autenticidad cruda, reflejando el desmoronamiento de las estructuras sociales previas.
En conclusión, No hay aceras es una obra valiente que ofrece un testimonio literario imprescindible sobre la identidad y la alienación en tiempos de crisis. Aunque el contexto histórico es específico, los dilemas morales que plantea sobre la libertad personal y el peso de las ideologías mantienen una vigencia sorprendente. Es una lectura que exige atención por su carga existencial y su estructura fragmentada, pero que recompensa con una visión profunda y humana de un momento histórico convulso. Una joya de la literatura de exilio que merece ser rescatada por su honestidad y su fuerza narrativa.


4/5

Noche y día de Gina Peral

Los secretos de Boira 3

Sarah pasa por su peor momento personal, se siente más perdida de lo que recuerda haberse sentido jamás. Deberá resurgir para hacer frente a sus demonios, para hallar la verdad que tanto ansía.
Si vida se ha convertido en una de esas pesadillas que tanto temía. Deberá reinventarse y luchar si quiere sobrevivir al peligro que le acecha, un peligro constante que no está seguro de dónde proviene.
En medio del caos, un detective con intenciones ocultas, con un claro interés por las extrañas cualidades que Sarah y Aina poseen. El único capaz de ayudarla a aclarar todo lo que está decidida a resolver.
Además, debe tomar decisiones que marcarán su vida de forma definitiva e irrevocable, que definirán su futuro para siempre.
Noche y día es la última parte de la trilogía Los secretos de Boira. Más oscura, más secreta y más potente que sus predecesoras, un desenlace que no te permitirá dejar de leer hasta la última palabra.


RESEÑA

Un cierre intenso para una trilogía de contrastes

Gina Peral pone punto final a la trilogía Los secretos de Boira con Noche y día, una entrega que logra atar todos los cabos sueltos, aunque no sin antes someter al lector a un auténtico maratón emocional.
La historia encuentra a una Sarah al límite: sola, confundida y atrapada en un triángulo amoroso que se vuelve extenuante. El conflicto entre el amor peligroso de Eric y la estabilidad que ofrece Pablo se convierte en el motor de la trama romántica. Aunque en esta entrega hay una evolución positiva en Eric que permite reconciliarse un poco con el personaje, la tensión constante entre los tres puede resultar agotadora para quienes busquen un desarrollo más pausado.
En cuanto al misterio, la novela brilla al revelar finalmente qué se oculta tras los fenómenos paranormales que hemos seguido desde el primer libro. El don de Sarah cobra un nuevo sentido al descubrir que no es la única con capacidades especiales, lo que expande el universo de la obra de forma interesante. Los giros argumentales son, sin duda, el punto fuerte de este cierre; la autora logra sorprender con revelaciones que impactan en la vida de todos los personajes, no solo de la protagonista.
La prosa de Peral sigue siendo ágil y fresca, manteniendo un ritmo que invita a terminar el libro de una sentada. Sin embargo, el nivel de drama y el estrés constante que rodea a Sarah —entre enemigos que quieren destruirla y sus propios dilemas sentimentales— hacen que la lectura sea muy intensa, quizá demasiado para quienes prefieren un equilibrio mayor entre la acción y los momentos de calma.
Un final satisfactorio y bien hilado que cumple con lo prometido. Es una lectura ideal para los amantes de las emociones fuertes y los romances tormentosos que buscan respuestas definitivas, aunque se echa de menos algo de sosiego entre tanto conflicto emocional.


3/5

Frío y calor de Gina Peral

Los secretos de Boira 2

Nada volverá a ser lo mismo para Sarah, después de lo acontecido las últimas semanas, sin embargo está resuelta a olvidar, dejar los fantasmas atrás y disfrutar del ahora.
Cuando cree que se han acabado sus pesadillas, éstas vuelven, gobernadas por una niña que le pide ayuda y que no piensa ponerle las cosas fáciles, persiguiéndola noche y día.
Asustada por meterse en el ojo del huracán de nuevo, no sabe qué decisión es la correcta, además no cree ser capaz de ayudar a la testaruda niña.
Sarah sólo quiere ser una chica normal, pero las circunstancias la obligarán a aceptarse tal y como es.
Frío y calor es la segunda parte de la trilogía Los secretos de Boira, la esperada continuación de Agua y aceite, que te mantendrá enganchado al libro tanto como su predecesora y donde descubrirás que el hielo, a veces, quema más que el fuego.


RESEÑA

Un carrusel emocional al borde del agotamiento

La segunda entrega de Los secretos de Boira retoma la historia de Sarah y Eric exactamente donde terminó la anterior. Si bien Agua y aceite nos presentaba un misterio intrigante, en esta continuación el foco se desplaza hacia el desgaste de la relación de pareja, ofreciendo una lectura adictiva pero, por momentos, frustrante.
Lo que debería ser una etapa de felicidad para Sarah se convierte en un calvario. La trama romántica se vuelve densa y tóxica: las peleas constantews con Eric, sumadas a las manipulaciones de personajes secundarios como Mariona, crean un ambiente de celos y desengaños que pone a prueba la paciencia del lector. Eric sigue siendo un personaje frío y controlador, lo que en esta entrega genera una sensación de incompatibilidad real; resulta difícil entender por qué siguen juntos si solo se hacen daño.
Para compensar esrta tensión, aparece Pablo, un joven que ofrece a Sarah el cuidado y la afinidad que Eric le niega. Este triángulo amoroso, junto con la inmadurez de los protagonistas, genera una relación de amor-odio con el libro: no puedes dejar de leer, pero te exasperan sus decisiones.
En cuanto al plano sobrenatural, la intensidad del terror disminuye respecto al primer libro. Esta vez la trama paranormal es más pausada y gira en torno a Aina, una niña con una personalidad tan arrolladora que llega a ser desconcertante. Aunque aporta momentos de ternura y humor, no logra compensar el peso dramático de los conflictos sentimentales.
Gina Peral mantiene un ritmo vertiginoso y logra que devores las páginas para saber qué ocurrirá con Sarah. Sin embargo, el exceso de toxicidad en el romance y la actitud intransigente de los protagonistas pueden resultar agotadores. ES un libro de transición necesario para los fans de la saga que destaca por un final sorprendente, pero que pierde parte de la frescura y el equilibrio de la primera parte.


3/5

Agua y aceite de Gina Peral

Los secretos de Boira 1

La vida de Sarah cambia para siempre el día que se gradúa. Esa noche, durante una sesión de ouija, contactan con C, el espíritu le transmite un mensaje: debe buscar a Eric.
Aterrada y acosada, decide llevar a cabo el encargo, pero no lo hará sola, en su camino encontrará a un hombre arrogante y maleducado, por el que no podrá evitar sentir tanto rechazo como atracción.
Destinados a no entenderse, los acontecimientos harán que deban encontrar juntos las respuestas que ambos llevan buscando muchos años.


RESEÑA

Entre el romance tóxico y el suspenso paranormal: luces y sobras en Boira

Agua y aceite supone el inicio de la trilogía Los secretos de Boira de Gina Peral, una obra que intenta equilibrar el suspense paranormal con una intensa trama romántica.
La historia arranca con un cliché del género: una sesión de ouija entre amigas que desencadena una serie de pesadillas y fenómenos extraños para Sarah. La protagonista vive aterrorizada hasta que comprende que un espíritu intenta comunicarse con ella. Para resolver el misterio, debe recurrir a Eric, un hombre cuya personalidad resulta bastante difícil: es arrogante, agresivo y cortante. A pesar de esto, ambos deben colaborar para descubrir quién fue el asesino de “C”, el espíritu que persigue a Sarah.
La dinámica entre los protagonistas es el eje central del libro. Se basa en el tropo de enemies to lovers, con discusiones constantes que, si bien tienen puntos divertidos, a veces pueden resultar algo repetitivas por el carácter insufrible de Eric. Aunque él es le típico personaje atormentado por su pasado que oculta un lado amable, su trato hacia los demás roza lo excesivo. Por su parte, Sarah no se queda callada, lo que genera una tensión constante que acaba derivando en una atracción inevitable.
En cuanto al ritmo, la novela es muy dinámica. Suceden muchas cosas en poco tiempo —investigaciones, secretos familiares y peligros constantes—, lo que impide que el lector se aburra. La narración en primera persona permite empatizar con el miedo de Sarah y el drama que rodea a su familia y a la víctima, aunque en algunos puntos la mezcla de géneros (terror, drama y romance) se siente algo atropellada.
El final cierra la trama principal pero deja varios hilos sueltos y nuevas preguntas para conectar con la secuela, Fuego y calor.
Es una lectura ágil que engancha por su intriga y sus giros, ideal si te gustan los romances con mucha tensión y un toque sobrenatural. Sin embargo, la personalidad extrema de los protagonistas y la rapidez con la que se resuelven ciertos conflictos hacen que sea una historia entretenida, pero no redonda.


3/5