domingo, 26 de octubre de 2025

Roldán, ni vivo ni muerto de Manuel Vázquez Montalbán

Pepe Carvalho 18

Pepe Carvalho se enfrentó también a uno de los enigmas más inquietantes de la España democrática: el de Luis Roldán, director de la Guardia Civil, fugitivo de la justicia y durante un tiempo tal vez vivo o tal vez muerto, tal vez oculto aquí u oculto allá, nadie lo sabía. Todo un desafío para la habitual perspicacia de Carvalho, que Vázquez Montalbán cuenta al lector con su habitual sentido del humor, en un tema novelesco brindado como nunca por la realidad.


RESEÑA

La realidad supera a la ficción

En Roldán, ni vivo ni muerto, Manuel Vázquez Montalbán demuestra una vez más que la crónica periodística y la novela negra son dos caras de la misma moneda. Publicada originalmente en 1994, la obra aborda de manera inmediata e implacable uno de los episodios de corrupción e impunidad más esperpénticos de la España de los noventa: la huida de la justicia de Luis Roldán, quien fuera el director de la Guardia Civil.
La trama arranca de forma lineal cuando la actualidad nacional invade por completo el despacho de Pepe Carvalho. Ante el desconcierto general de un país que se pregunta dónde se esconde el prófugo, el detective barcelonés asume el reto de seguir su pista. A través de esta premisa, Montalbán no construye un simple juego de intriga, sino una farsa satírica cargada de humor negro que parodia el esperpento político y los fallos de seguridad de las cloacas del Estado, planteando la gran duda de si el fugitivo se encuentra verdaderamente huido, oculto por altas esferas o eliminado del mapa.
El estilo del autor prescinde aquí de las investigaciones pausadas para abrazar la inmediatez de la “novela-crónica”, utilizando personajes reales de la política contemporánea disfrazados bajo la aguda ironía del autor. Como es costumbre en la saga, Carvalho sobrelleva el desolador panorama ético del país quemando libros y buscando consuelo en las elaboraciones culinarias de Biscuter, funcionando como el único bastión de cordura frente a una sociedad anestesiada por los escándalos mediáticos. La prosa destaca por su agilidad y por una mordacidad implacable que retrata las contradicciones morales de la época.
En conclusión, Roldán, ni vivo ni muerto es una obra descarada, valiente y profundamente ligada a la historia reciente que expone las flaquezas de un sistema democrático puesto a prueba. Es una lectura ágil, ideal para comprender el papel de Vázquez Montalbán como la gran conciencia crítica del fin de siglo. Una pieza satírica indispensable que demuestra cómo, a veces, la realidad política española resulta mucho más inverosímil que cualquier ficción criminal.


4/5

lunes, 13 de octubre de 2025

El hermano pequeño de Manuel Vázquez Montalbán

Pepe Carvalho 17

La principal víctima de la corrupción es el propio corrupto, sobre todo si ha traicionado los ideales de honestidad de toda una vida. Es el caso de El hermano pequeño, una historia habitual en la España y la Europa de las corrupciones que Carvalho investiga con su talante de siempre, con su capacidad de descubrir el desorden que se esconde detrás de toda apariencia de orden. Un libro —compuesto por otros relatos— en el que el humor, el sarcasmo y la melancolía resucitan al Carvalho más esencial y su universo de personajes imprevisibles, como un loco enamorado de Marilyn Monroe y un usurpador de la personalidad de Pepe Carvalho.


RESEÑA

Las máscaras del orden y la traición

En El hermano pequeño, Manuel Vázquez Montalbán nos devuelve al Pepe Carvalho más esencial a través de una recopilación de relatos donde la corrupción moral y la traición a los propios ideales vertebran cada página. Con un título que rinde homenaje explícito a la narrativa de Raymond Chandler, el autor despliega una serie de tramas urbanas en las que el detective barcelonés debe hurgar detrás de las fachadas de orden social para sacar a la luz el desorden ético que impera en la sociedad contemporánea.
El relato principal expone con crudeza cómo la peor víctima de la corrupción económica y política es el propio individuo corrupto, especialmente cuando este ha decidido vender los principios de honestidad que defendió durante toda una vida. Carvalho se mueve por estos escenarios con su habitual lucidez desencantada, sirviendo como el ojo clínico que registra las pequeñas y grandes miserias de una España marcada por el dinero fácil y las lealtades rotas. La fuerza de este volumen no reside únicamente en la resolución de los misterios, sino en la fauna humana que lo puebla, incluyendo personajes tan memorables y surrealistas como un usurpador de la propia personalidad de Pepe Carvalho o un hombre obsesionado de forma delitarnte con Marilyn Monroe.
El estilo de Montalbán equilibra con maestría el humor negro, el sarcasmo social y esa profunda melancolía existencial que define las últimas etapas del detective. Acompañado por su fiel e imprevisible universo de aliados y desheredados de la ciudad, el protagonista utiliza las consabidas pausas gastronómicas y la quema ritual de libros no como simples excentricidades, sino como trincheras psicológicas contra la decadencia de su entorno. La prosa avanza de forma fluida y ágil, logrando retratar la atmósfera de una época donde la Transición ya ha madurado y ha dejado a su paso un rastro de pragmatismo amoral.
En conclusión, El hermano pequeño es una lectura indispensable que condensa las grandes virtudes de la saga policial de Montalbán. Es una obra que funciona como una radiografía perfecta de la fragilidad humana ante la tentación del poder y el olvido del pasado. Un libro contundente que demuestra que, para Pepe Carvalho, el crimen más destructivo nunca es el que rompe la ley, sino el que corrompe la propia dignidad del ser humano.


4/5