sábado, 27 de junio de 2026

La cuarta cripta de Robert Doherty

Área 51 1

El experimento más escalofriante de todos los tiempos está a punto de comenzar. El presidente lo ignora por completo. La prensa también. Se trata de un experimento secreto, que se está llevando a cabo en una base militar de Nuevo México y que puede resultar catastrófico. Nadie sabe nada tampoco sobre el inquietante hallazgo de un arqueólogo en la Gran Pirámide de Egipto, que puede cambiar el mundo. Lo único cierto en esta cadena de enigmas y revelaciones que hielan la sangre es que algo terrible está por ocurrir, una catástrofe que la consejera en asuntos científicos del presidente deberá evitar, cueste lo que cueste.


RESEÑA

Arqueología, ovnis y secretos de Estado en un thriller conspirativo de manual

En La cuarta cripta, Robert Doherty teje una ambiciosa red de misterio que conecta los secretos de las pirámides de Giza con la mitología de la ufología estadounidense y la famosa Área 51. La trama se dispara cuando el descubrimiento de una cámara oculta en Egipto coincide con la infiltración de un periodista en la base militar de Nuevo México, desatando una frenética carrera contrarreloj donde militares de élite, científicos y el hermético grupo Majic-12 intentan contener una amenaza tecnológica de origen extraterrestre. Con un ritmo cinematográfico que recuerda a los mejores episodios de Expediente X, el autor logra atrapar al lector desde las primeras páginas fusionando con soltura la ciencia ficción, la acción militar y la arqueología fantástica.
El gran acierto de la novela radica en su capacidad para entrelazar múltiples hilos argumentales y sostener el suspense sin que la estructura se desmorone. Doherty dosifica la información con precisión, manteniendo una atmósfera constante de paranoia gubernamental donde nadie es lo que parece y cada revelación altera el tablero de juego. Los escenarios están bien dibujados y las secuencias de acción militar —fruto de la propia experiencia del autor en las Fuerzas Especiales— aportan un notable realismo técnico que equilibra los elementos más fantásticos de la trama ovni. Es un entretenimiento puro, ágil y sumamente adictivo que devoras con rapidez.
Sin embargo, el libro no escapa a los vicios propios del género y cojea en la profundidad de sus personajes, quienes a menudo actúan como meros arquetipos al servicio del guion (el soldado de élite atormentado, la científica brillante, el periodista idealista). Además, el clímax final peca de ser un tanto caótico, estirando la suspensión de la incredulidad del lector al límite al intentar encajar demasiadas teorías de la conspiración en un único desenlace. Con todo, cumple con creces su objetivo principal: ofrecer un viaje sumamente disfrutable para los amantes del tecno-thriller y las conspiraciones globales.


3.5/5

domingo, 21 de junio de 2026

Bajaré de la luna en tirolina de Santi Balmes

David, o Déibid Weirdo, como le gusta que le llamen, es un preadolescente que ve el mundo desde una perspectiva muy diferente a la del resto de su familia y no está pasando por su mejor momento: sus padres se acaban de separar, su hermano mayor, Dano, ha dejado de hablarle sin que Déibid sepa el motivo y, para colmo, se ha enamorado por primera vez de una chica de la que no sabe ni su nombre.
Santi Balmes sumerge al lector en el mundo fantasioso y peculiar de Déibid, los sucesos cotidianos y extravagantes que acontecen en su estrambótica familia y hace que viva con él su despertar a la adolescencia, al amor y a la sexualidad.
Una novela tierna y descarnada en la que la profundidad de las emociones llega envuelta en una capa de ironía y humor.


RESEÑA

Melodías de una madurez precoz: el Holden Caulfield pop de Santi Balmes

En Bajaré de la luna en tirolina, el músico y escritor Santi Balmes nos introduce en la mente de David, autoproclamado Déibid Weirdo, un niño que navega por el complejo escenario del divorcio de sus padres, el silencio repentino de su hermano mayor y los primeros atisbos del amor adolescente. La novela destaca por intentar construir una suerte de El guardián entre el centeno a la española, donde el inconformismo y el cinismo juvenil heredados del clásico de Salinger se trasladan al contexto patrio moderno. A través de este monólogo interior, el autor retrata con acierto el duelo por la inocencia perdida y la profunda incomprensión que sufre un chico atrapado en una realidad adulta hostil e hipócrita.
Sin embargo, el motor de la historia flaquea gravemente en su verosimilitud a causa de la edad asignada al protagonista. Aunque la trama insiste en que Déibid es un preadolescented de apenas 11 o 12 años, el nivel intelectual de sus reflexiones, la elaborada estructura de su cinismo y sus agudísimos comentarios encajan mucho mejor con un adolescente de 16 o 17 años. Esta marcada disonancia provoca que, en numerosos pasajes, el lector perciba con demasiada claridad la sombra del propio Santi Balmes proyectando su madurez melómana y su bagaje cultural, rompiendo la ilusión de estar escuchando la voz genuina de un niño en plena transición vital.
A pesar de este desajuste psicológico que resta credibilidad al personaje, la novela compensa sus carencias con un ritmo ágil, un humor gamberro muy particular y un despliegue de ingenio ideal para los amantes de la cultura pop. La música actúa como un balsámico refugio tanto para el protagonista como para la propia narrativa, transformando los conflictos mundanos en escenas de un vibrante videoclip imaginario. En definitiva, es una obra que funciona mejor como un ejercicio de nostalgia y estilo literario para lectores adultos que como un retrato realista y fiel de la preadolescencia actual.


2/5