martes, 29 de agosto de 2017

El reino de Dios está en vosotros de León Tolstói

«El reino de Dios está en vosotros me abrumó. Me marcó para siempre». Con estas palabras definió Gandhi esta obra tan polémica, por la cual se reconocerá a Tolstói no sólo como a un genio de la literatura, sino también como a un pensador que influyó en los movimientos pacifistas de todo el mundo.
En este texto, León Tolstói, para quien la no resistencia constituye la esencia del cristianismo, muestra cómo la Iglesia ha pervertido las enseñanzas de Jesús y ha hecho posible conciliar dos conceptos totalmente incompatibles: violencia y religión. El escritor ruso rechaza todos los episodios relacionados con los milagros que encontramos en el Nuevo Testamento, porque considera que estos milagros no son más que añadidos posteriores, reflejo de que los hombres no comprendieron la fuerza de la doctrina de Cristo y recurrieron a toda clase de milagros mágicos para justificar su divinidad.
La obra fue censurada en Rusia, aunque circuló clandestinamente, fue ampliamente discutida por la crítica rusa, y rápidamente publicada en Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En 1901 Tolstói fue excomulgado por el Santo Sínodo.
Esta edición castellana, cuidadosamente traducida del ruso y por vez primera en su versión íntegra, incluye la correspondencia que mantuvieron Tolstói y Gandhi.


RESEÑA

El manifiesto que cambió el curso de la resistencia pacífica

El reino de Dios está en vosotros es la cumbre del Tolstói pensador y reformador social. Escrito en 1893 y prohibido en Rusia por su crítica feroz a la Iglesia y al Estado, este libro no es solo un tratado teológico, sino una llamada radical a la objeción de conciencia y al pacifismo.
El eje central de la obra es la interpretación literal del “Sermón del Monte” y el principio de la no resistencia al mal por la fuerza. Tolstói argumenta con una lógica implacable que, si nos llamamos cristianos, no podemos participar en guerras, ni en ejércitos, ni en sistemas judiciales que utilicen la violencia. Su crítica no se queda en la superficie, ataca las estructuras del poder estatal y eclesiástico, denunciando la hipocresía de las instituciones que justifican la violencia en nombre de la paz.
Lo más fascinant de este libro es su legado histórico. Fue la obra que convirtió a un joven Mahatma Gandhi al principio de la no violencia y que más tarde influiría profundamente en Martin Luther King. Leerlo hoy sigue siendo una experiencia sacudida: Tolstói escribe con una pasión y una claridad que obligan al lector a cuestionar su propia complicidad con las injusticias del sistema actual.
A diferencia de sus novelas, aquí la prosa de Tolstói es directa, repetitiva a veces por su afán de énfasis, y extremadamente honesta. No busca adornos literarios, sino la transmisión de una verdad que considera urgente. Puede resultar denso si no se tiene interés en la filosofía o la religión, pero su fuerza intelectual es incuestionable.
Es un libro profundamente incómodo porque exige coherencia absoluta entre lo que creemos y cómo vivimos. ES una lectura esencial para cualquier persona interesada en la ética, la política radical o la historia del pensamiento pacifista. Un recordatorio de que el verdadero cambio no viene de las revoluciones armadas, sino de una transformación interior y de la negativa individual a colaborar con el mal.


5/5

sábado, 19 de agosto de 2017

Guerra y paz de León Tolstói

Sobre el fondo de grandes acontecimientos históricos desde el principio del siglo XIX, la campaña de los rusos en Prusia con la famosa batalla de Austerlitz, la campaña de los ejércitos franceses en Rusia con la batalla de Borodín y el incendio de Moscú, en la novela se entrelazan las vicisitudes de, básicamente, dos familias nobles rusas -los Bolkonsky y los Rostov-, entre cuyos miembros se halla como círculo de conexión la figura del conde Pierre Bezeschov, en torno al cual se estrechan los numerosos y complicados hilos que parten de las crónicas familiares.
Sobresalen especialmente los papeles del príncipe Andréi Bolkonsky, inteligente y erudito aunque descontento, el conde Pierre Bezeschov, heredero de una fortuna vasta y con los problemas de ser una persona importante en la sociedad rusa y un amigo del príncipe Andréi, y la condesa Natasha Rostov, una joven bellísima y simpática que procede de una familia con muchas deudas. Junto a los personajes de ficción, a los que se considera tradicionalmente como auténticos sostenes de la trama, aparecen numerosos personajes históricos menos definidos y, quizá, menos «humanos»: el emperador Napoleón I, el emperador ruso Alejandro I y el general Kutúzov.


RESEÑA

El mapa definitivo del alma humana y la historia

Abordar Guerra y paz puede imponer respeto por su extensión, pero una vez que te sumerges en sus páginas, descubres por qué es considerada por muchos la mejor novela jamás escrita. León Tolstói no solo narra las guerras napoleónicas en Rusia; levanta un monumento a la vida isma, con todas sus contradicciones, alegrías y tragedias.
Lo más asombroso es la dualidad. Por un lado, tienes la “Guerra”: crónicas bélicas precisas, estrategias militares y la figura de Napoleón. Por otro, tienes la “Paz”: la vida social en San Petersburgo y Moscú, los bailes, las herencias y los enredos amorosos. Pero el verdadero corazón del libro son sus personajes, como Pierre Bezeschov, Natasha Rostov o el príncipe Andréi. Tolstói los dota de una profundidad psicológica tan real que dejas de verlos como personajes de ficción para sentirlos como personas de carne y hueso que evolucionan, sufren y buscan el sentido de la vida ante tus ojos.
A pesar de su fama de ser un libro “difícil”, la prosa de Tolstói es sorprendentemente cristalina y visual. Su capacidad para pasar de la escala macroscópica (el destino de los imperios) a la microscópica (el brillo en los ojos de una joven en su primer baile) es inigualable. Además, el libro funciona como un ensayo filosófico donde el autor reflexiona sobre el azar, la voluntad individual frente al destino histórico y la fe.
Guerra y paz es una experiencia transformadora. Es un libro que te acompaña durante semanas y que, al terminarlo, te deja la sensación de haber vivido varias vidas. No es solo un clásico de la literatura rusa, es un espejo donde cualquier ser humano, de cualquier época, puede verse reflejado. Una lectura que requiere paciencia, pero que recompensa al lector con una riqueza emocional que pocas obras pueden igualar.


5/5