sábado, 19 de agosto de 2017

Guerra y paz de León Tolstói

Sobre el fondo de grandes acontecimientos históricos desde el principio del siglo XIX, la campaña de los rusos en Prusia con la famosa batalla de Austerlitz, la campaña de los ejércitos franceses en Rusia con la batalla de Borodín y el incendio de Moscú, en la novela se entrelazan las vicisitudes de, básicamente, dos familias nobles rusas -los Bolkonsky y los Rostov-, entre cuyos miembros se halla como círculo de conexión la figura del conde Pierre Bezeschov, en torno al cual se estrechan los numerosos y complicados hilos que parten de las crónicas familiares.
Sobresalen especialmente los papeles del príncipe Andréi Bolkonsky, inteligente y erudito aunque descontento, el conde Pierre Bezeschov, heredero de una fortuna vasta y con los problemas de ser una persona importante en la sociedad rusa y un amigo del príncipe Andréi, y la condesa Natasha Rostov, una joven bellísima y simpática que procede de una familia con muchas deudas. Junto a los personajes de ficción, a los que se considera tradicionalmente como auténticos sostenes de la trama, aparecen numerosos personajes históricos menos definidos y, quizá, menos «humanos»: el emperador Napoleón I, el emperador ruso Alejandro I y el general Kutúzov.


RESEÑA

El mapa definitivo del alma humana y la historia

Abordar Guerra y paz puede imponer respeto por su extensión, pero una vez que te sumerges en sus páginas, descubres por qué es considerada por muchos la mejor novela jamás escrita. León Tolstói no solo narra las guerras napoleónicas en Rusia; levanta un monumento a la vida isma, con todas sus contradicciones, alegrías y tragedias.
Lo más asombroso es la dualidad. Por un lado, tienes la “Guerra”: crónicas bélicas precisas, estrategias militares y la figura de Napoleón. Por otro, tienes la “Paz”: la vida social en San Petersburgo y Moscú, los bailes, las herencias y los enredos amorosos. Pero el verdadero corazón del libro son sus personajes, como Pierre Bezeschov, Natasha Rostov o el príncipe Andréi. Tolstói los dota de una profundidad psicológica tan real que dejas de verlos como personajes de ficción para sentirlos como personas de carne y hueso que evolucionan, sufren y buscan el sentido de la vida ante tus ojos.
A pesar de su fama de ser un libro “difícil”, la prosa de Tolstói es sorprendentemente cristalina y visual. Su capacidad para pasar de la escala macroscópica (el destino de los imperios) a la microscópica (el brillo en los ojos de una joven en su primer baile) es inigualable. Además, el libro funciona como un ensayo filosófico donde el autor reflexiona sobre el azar, la voluntad individual frente al destino histórico y la fe.
Guerra y paz es una experiencia transformadora. Es un libro que te acompaña durante semanas y que, al terminarlo, te deja la sensación de haber vivido varias vidas. No es solo un clásico de la literatura rusa, es un espejo donde cualquier ser humano, de cualquier época, puede verse reflejado. Una lectura que requiere paciencia, pero que recompensa al lector con una riqueza emocional que pocas obras pueden igualar.


5/5

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