El equipo de investigación de Lloyd Simcoe y Theo Procopides está empleando el acelerador de partículas del Laboratorio del CERN de Suiza en un proyecto secreto. Pero su experimento sale terriblemente mal y, durante un par de minutos, la conciencia de toda la raza humana es arrojada viente años hacia el futuro.
Mientras la humanidad debe restañar los catastróficos efectos inmediatos del experimento, las implicaciones más serias tardan algo en aparecer. Aquellos que no recibieron visiones del porvenir tratan de descubrir cómo morirán. Otros buscan ya a sus futuros amantes. Lloyd deberá superar la culpabilidad de haber provocado accidentalmente la muerte de la hija de su prometida, mientras Theo se ve atrapado en la invstigación de su propio asesinato.
A medida que las verdaderas consecuencias de lo sucedido comienzan a hacerse claras, la presión para repetir el experimento aumenta sin cesar. Todos quieren un destello del futuro, una oportunidad para saltar y ser testigo de su éxito... o para aprender a evitar sus errores.
En esta novela, repleta del ingenio habitual de Sawyer, de sus descripciones y diálogos de alta escuela, de personajes perfectamente construidos y de un brillante sentido del ritmo, el autor demuestra que está en su mejor momento.
RESEÑA
El día que el mundo vio el mañana
En Recuerdos del futuro, Robert J. Sawyer parte de una premisa fascinante: un experimento en el Gran Colisionador de Hadrones provoca que, durante dos minutos, toda la humanidad pierda el conocimiento y sea transportada visualmente a su propia vida veinte años después. La historia sigue principalmente a Lloyd Simcoe, uno de los físicos responsables, mientras el mundo enterio lidia con las consecuencias catastróficas de los desmayos masivos y, sobre todo, con la angustia de conocer su destino.
La narración se desarrolla de forma muy ágil, alternando el misterio científico detrás del incidente con los dilemas éticos de los personajes. Sawyer no se limita a la ciencia pura; el verdadero peso de la novela reside en cómo afecta a cada individuo saber qué será de él: desde los que se ven en situaciones exitosas hasta aquiellos que descubren que han muerto o que su vida ha tomado un rumbo desolador. La tensión entre el libre albedrío y el determinismo es el motor que mueve toda la trama.
Lo mejor del libro es su capacidad para atrapar al lector con una idea tan potente y original, planteando preguntas filosóficas muy profundas sin perder el ritmo de un thriller. Sin embargo, el desarrollo de algunos personajes secundarios puede resultar algo plano en comparación con la magnitud del evento, y la resolución científica puede sentirse un poco densa para quienes no sean aficionados a la física teórica.
En definitiva, Recuerdos del futuro es una obra imprescindible de la ciencia ficción contemporánea. Es una reflexión inteligente sobre el tiempo, la muerte y la capacidad humana de cambiar nuestro propio camino. Una lectura altamente recomendable que te deja pensando mucho después de cerrar la última página.
4/5




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