jueves, 22 de octubre de 2020

Lejos del mundanal ruido de Thomas Hardy

Bathsheba Everdene, una muchacha con una sonrisa «de las que sugieren que los corazones son cosas que se pierden y se ganan», hereda, a la muerte de su tío, la mayor granja del pueblo de Weatherbury. Tres hombres rondan a esta joven propietaria, «fuerte e independiente», que sin duda está en situación de elegir: el pastor Gabriel Oak, empleado suyo tras un desafortunado intento de independizarse, y que padece con silencioso aplomo su diferencia de posición; el hacendado Boldwood, un rico y maduro solterón, algo oscuro y poco delicado, pero capaz de amar con una intensidad imprevisible; y el sargento Francis Troy, apuesto, acostumbrado a los favores del mundo, conquistador. Bathsheba puede elegir, pues, y elige... aunque en poco tiempo habrá de descubrir que ha renunciado «a la sencillez de su vida de soltera para convertirse en la humilde mitad de un indiferente todo matrimonial».
Lejos del mundanal ruido (1874) no es sólo un formidable retrato de una heroína victoriana que sabe que «es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos». Es también un fresco pastoril de resonancias shakespeareanas, donde el paisaje y la historia, la naturaleza y la cultura, mantienen un diálogo tenso y complejo, lleno de pequeñas sutilezas e ironías. Thomas Hardy alcanzó con esta novela su primer gran éxito, y también la que quizá sea la más amable de sus obras maestras.


RESEÑA

El destino se labra en los campos de Wessex

Thomas Hardy nos sumerge en Lejos del mundanal ruido, una obra donde la naturaleza y el carácter se entrelazan para dictar la suerte de sus protagonistas. La historia comienza con el ascenso de Bathsheba Everdene, una mujer joven, orgullosa e independiente que rome los moldes de su época al decidir gestionar por sí misma la granja que ha heredado. Su llegada a la comunidad rural de Wessex no solo altera el orden social, sino que despierta las pasiones de tres hombres que marcarán su destino.
La narrativa avanza mostrando el contraste entre estas tres figuras: la lealtad silenciosa y constante del pastor Gabriel Oak, la obsesión creciente del reprimido hacendado Boldwood y la fascinación superficial que despierta el apuesto pero voluble sargento Troy. A medida que Bathsheba navega entre sus impulsos y sus responsabilidades, la vida en el campo se despliega con un realismo asombroso, donde las tormentas, los incendios y las estaciones actúan  como fuerzas del destino que ponen a prueba la resistencia de cada personaje.
El nudo de la novela se tensa a través de las consecuencias de las malas decisiones y los azares de la vida rústica, llevando a Bathsheba desde la arrogancia de la juventud hasta una madurez forjada por el sufrimiento y la pérdida. Hardy maneja el ritmo con maestría, equilibrando momentos de una belleza pastoral idílica con giros dramáticos que rozan la tragedia.
Finalmente, la obra se resuelve como un canto a la perseverancia y a la búsqueda de la paz interior. Tras el ruido de la pasión y el escándalo, lo que queda es una reflexión profunda sobre el amor verdadero, aquel que, como la propia tierra, es capaz de sobrevivir a los inviernos más duros. Es una novela magistral que consagra a Bathsheba Everdene como una de las heroínas más complejas y humanas de la literatura clásica.


5/5

sábado, 3 de octubre de 2020

Las mil y una noches (anónimo)

Las mil y una noches
es una de las obras más importantes e influyentes de la literatura universal. Se trata de una recopilación de cuentos y leyendas de origen hindú, árabe y persa, de los cuales no existe un texto definitivo, sino múltiples versiones.
El rey Schahriar, tras sufrir las infidelidades de su esposa, decide casarse cada día con una joven virgen que es ejecutada a la mañana siguiente para evitar así cualquier otra traición. Para impedir que todas las muchachas del reino mueran, la joven Scherezade se ofrece como voluntaria para casarse con el monarca, y utiliza su astucia para proponerle un pacto mediante el cual no podrá ser ejecutada hasta que no acabe de contarle una historia. Los cuentos que la componen se prolongarán a lo largo de mil y una noches, y acabarán por cautivar al monarca y disuadirle de su cruel empresa.
Entre las ediciones españolas fundamentales están la que tradujo y editó Vicente Blasco Ibáñez, de la edición francesa de Joseph-Charles Mardrus (1889); y ésta, del catedrático y arabista Juan Vernet, traducción directa del origen árabe, más fiel con el original.


RESEÑA

El poder de la palabra: Un viaje infinito por Oriente

Pocas obras en la historia de la literatura han logrado capturar la imaginación del mundo entero como Las mil y una noches. Más que un libro de cuentos, es un prodigioso mecanismo de relojería narrativa donde la vida misma depende de la capacidad de contar una buena historia.
Todo comienza con una premisa tan brutal como fascinante: el despechado sultán Shahriar, tras la traición de su esposa, decide casarse cada día con una joven y ejecutarla al amanecer. El ciclo de sangre solo se detiene cuando la inteligente Sherezade se ofrece como voluntaria y pone en marcha un plan maestro: narrar un relato cada noche, interrumpiéndolo en el momento de mayor suspense para asegurar su supervivencia un día más.
A través de esta “narración enmarcada”, el lector se sumerge en un laberinto de genios, alfombras voladoras, tesoros ocultos y viajes imposibles. Desde las aventuras de Simbad el Marino hasta la astucia de Alí Babá o los deseos de Aladino, la obra despliega un tapiz riquísimo de la cultura árabe, persa e india, mezclando lo erótico, lo moral, lo fantástico y lo cotidiano.
Lo que hace que Las mil y una noches siga siendo una lectura imprescindible es su capacidad para recordarnos que contar historias es un acto de resistencia. Sherezade no solo salva su vida, sino que, a través de la fantasía, logra redimir el alma del sultán y la del propio lector.
Es una obra monumental, un tesoro de la literatura universal que debería habitar en toda biblioteca. Leerla es aceptar la invitación a un viaje sin fin donde la magia acecha en cada esquina del desierto o en cada callejón de Bagdad.


5/5