Bathsheba Everdene, una muchacha con una sonrisa «de las que sugieren que los corazones son cosas que se pierden y se ganan», hereda, a la muerte de su tío, la mayor granja del pueblo de Weatherbury. Tres hombres rondan a esta joven propietaria, «fuerte e independiente», que sin duda está en situación de elegir: el pastor Gabriel Oak, empleado suyo tras un desafortunado intento de independizarse, y que padece con silencioso aplomo su diferencia de posición; el hacendado Boldwood, un rico y maduro solterón, algo oscuro y poco delicado, pero capaz de amar con una intensidad imprevisible; y el sargento Francis Troy, apuesto, acostumbrado a los favores del mundo, conquistador. Bathsheba puede elegir, pues, y elige... aunque en poco tiempo habrá de descubrir que ha renunciado «a la sencillez de su vida de soltera para convertirse en la humilde mitad de un indiferente todo matrimonial».
Lejos del mundanal ruido (1874) no es sólo un formidable retrato de una heroína victoriana que sabe que «es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje creado principalmente por el hombre para expresar los suyos». Es también un fresco pastoril de resonancias shakespeareanas, donde el paisaje y la historia, la naturaleza y la cultura, mantienen un diálogo tenso y complejo, lleno de pequeñas sutilezas e ironías. Thomas Hardy alcanzó con esta novela su primer gran éxito, y también la que quizá sea la más amable de sus obras maestras.
RESEÑA
El destino se labra en los campos de Wessex
Thomas Hardy nos sumerge en Lejos del mundanal ruido, una obra donde la naturaleza y el carácter se entrelazan para dictar la suerte de sus protagonistas. La historia comienza con el ascenso de Bathsheba Everdene, una mujer joven, orgullosa e independiente que rome los moldes de su época al decidir gestionar por sí misma la granja que ha heredado. Su llegada a la comunidad rural de Wessex no solo altera el orden social, sino que despierta las pasiones de tres hombres que marcarán su destino.
La narrativa avanza mostrando el contraste entre estas tres figuras: la lealtad silenciosa y constante del pastor Gabriel Oak, la obsesión creciente del reprimido hacendado Boldwood y la fascinación superficial que despierta el apuesto pero voluble sargento Troy. A medida que Bathsheba navega entre sus impulsos y sus responsabilidades, la vida en el campo se despliega con un realismo asombroso, donde las tormentas, los incendios y las estaciones actúan como fuerzas del destino que ponen a prueba la resistencia de cada personaje.
El nudo de la novela se tensa a través de las consecuencias de las malas decisiones y los azares de la vida rústica, llevando a Bathsheba desde la arrogancia de la juventud hasta una madurez forjada por el sufrimiento y la pérdida. Hardy maneja el ritmo con maestría, equilibrando momentos de una belleza pastoral idílica con giros dramáticos que rozan la tragedia.
Finalmente, la obra se resuelve como un canto a la perseverancia y a la búsqueda de la paz interior. Tras el ruido de la pasión y el escándalo, lo que queda es una reflexión profunda sobre el amor verdadero, aquel que, como la propia tierra, es capaz de sobrevivir a los inviernos más duros. Es una novela magistral que consagra a Bathsheba Everdene como una de las heroínas más complejas y humanas de la literatura clásica.
5/5

