Pocos días después de haber llegado a Oxford, un joven estudiante argentino encuentra el cadáver de una anciana que ha sido asfixiada con un almohadón. El asesinato resulta ser un desafío intelectual lanzado a uno de los lógicos más eminentes del siglo, Arthur Seldom, y el primero de una serie de crímenes. Mientras la policía investiga a una sucesión de sospechosos, maestro y discípulo llevan adelante su propia investigación, amenazados por las derivaciones cada vez más riesgosas de sus conjeturas. Crímenes imperceptibles, que conjuga a los sombríos hospitales ingleses con los juegos del lenguaje de Wittgenstein, el teorema de Gödel con los arrebatos de la pasión y a las sectas antiguas de matemáticos con el arte de los viejos magos, es una novela policial de trama aparentemente clásica que, en el sorprendente desenlace, se revela como un magistral acto de prestidigitación.
RESEÑA
Un duelo matemático entre la lógica y el azar
Guillero Martínez propone en esta novela un ejercicio de estilo fascinante: la trama de misterio clásica trasladado al entorno académico y cerebral de la Universidad de Oxford. Lo más destacable de la obra es sun brillantez intelectual. El autor, matemático de formación, logra que los conceptos abstractos, las sucesiones lógicas y los teoremas no sean meros adornos, sino el motor mismo de la trama. El duelo dialéctico entre el joven estudiante argentino y el prestigioso profesor Arthur Seldom eleva el libro por encima del thriller convencional, convirtiéndolo en un rompecabezas donde la resolución del misterio depende más de la capacidad de deducción que de la acción física.
Sin embargo, la valoración intermedia surge de una cierta frialdad narrativa. Al centrarse tanto en el juego de ingenio y en la perfección de la estructura lógica, la novela sacrifica parte de la profundidad emocional de sus personajes. El lector puede sentirse más como un observador de una partida de ajedrez que como alguien involucrado en una historia humana; los protagonistas parecen a veces funciones de un teorema más que seres de carne y hueso. Además, para los lectores que buscan un ritmo trepidante o una atmósfera de suspense más orgánica, las constantes disgresiones filosóficas y matemáticas pueden resultar un lastre que frena la urgencia de la investigación.
A pesar de esto, el libro es impecable en su resolución. Martínez maneja con maestría el concepto de la “verdad posible” y juega con las expectativas del lector de forma astuta, demostrando que en el mundo de la lógica, a veces el camino más corto hacia la verdad es una línea curva. Es una lectura elegante, sobria y muy bien escrita que triunfa como desafío mental, aunque se quede algo corta en su capacidad para conmover o generar una tensión narrativa genuinamente perturbadora.
En conclusión, Crímenes imperceptibles es una excelente opción para los amantes de la novela de enigma que disfrutan con autores como Umberto Eco o Jorge Luis Borges. Es un thriller para pensar, cuya mayor virtud —su rigor lógico— es también su mayor limitación para aquellos que buscan una conexión más emocional con la trama.
3.5/5

%20-%20Mark%20Winegardner.jpg)
%20-%20Mark%20Winegardner.jpg)