En este nuevo volumen de «Los Diarios de Flashman», el impenitente aventurero viaja a la India y, curiosamente, al poco tiempo estalla la guerra de los sijs. El relato de Flashman es una notable explicación de cómo estalla una guerra, y de los engaños, perfidias e intrigas que intervienen en su gestación y desarrollo. Pero también es la historia de una fabulosa joya y, al mismo tiempo, la de un extraordinario cuarteto de personajes: una reina hindú, una esclava y dos aventureros; una historia que podríamos considerar demasiado peregrina para ser ficción (aunque Kipling, al parecer, hizo uso de uno de estos personajes) si sus carreras no se pudieran constatar fácilmente a partir de fuentes contemporáneas.
Implicado en una peculiar red de espionaje en la corte del Punjab, buscando frenéticamente una fabulosa joya, o huyendo precipitadamente en el último momento, Flashman siempre conseguirá sorprendernos con nuevos aspectos de su personalidad. Pero, además, siempre encontrará tiempo para un revolcón con una cortesana hindú, alguna jovencita de buen ver o una espía de segunda fila. Vale la pena seguirle los pasos, todo un carácter.
RESEÑA
Intriga, diamantes y la cobardía más brillante del Imperio
En Flashman y la montaña de luz, George MacDonald Fraser nos traslada a la India de 1845, en los albores de la Primera Guerra Sikh. La historia sigue a Harry Flashman, el antihéroe definitivo, quien es enviado al Punjab para realizar labores de espionaje en la corte de Lahore. Allí, entre intrigas políticas y los excesos de la Maharani Jind Kaur, Flashman intenta salvar su propio pellejo mientras se ve involucrado en la lucha por el legendario diamante Koh-i-Noor.
La narrativa destaca por su impecable documentación histórica. Fraser logra que el lector se sienta en medio de las brutales batallas de Ferozeshah y Sobraon, mezclando personajes reales con la ficción de forma orgánica. El punto fuerte es, una vez más, la voz de Flashman: su cinismo, su honestidad sobre su falta de valor y su capacidad para satirizar las instituciones coloniales covierten una crónica bélica en una aventura sumamente divertida.
Es una obra frenética que equilibra perfectamente el humor negro con la tragedia de la guerra. Aunque el protagonista es un canalla, su ingenio para sobrevivir a situaciones desesperadas mantiene el interés hasta la última página. Es una lectura imprescindible para quienes buscan historia rigurosa sin la solemnidad habitual del género.
4.5/5
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