viernes, 26 de junio de 2020

Royal Flash de George MacDonald Fraser

Flashman 2

¿Quién sino el inefable Harry Flashman puede aportar más confusión al polvorín de Schleswig-Holstein, del cual depende el destino de Europa? Eso es al menos lo que piensa el canciller Bismarck, quien no duda en utilizar los encantos de la explosiva Lola Montes para apartar de su camino a tan molesto personaje. Pero Flashman tiene sus propios planes, entre los que se incluyen una boda real y el robo de las joyas de la Corona danesa. Su natural habilidad para provocar las más divertidas situaciones y su inagotable imaginación para el juego sucio y las fugas precipitadas alcanzan límites absolutamente épicos en esta segunda entrega de «Los diarios de Flashman».


RESEÑA

Intrigas palaciegas y la cobardía más elegante de Europa

En Royal Flash, George MacDonald Fraser lleva al inolvidable y cínico Harry Flashman al corazón de la Europa central del siglo XIX, envolviéndolo en una trama de suplantación de identidad inspirada libremente en El prisionero de Zenda. En esta ocasión, nuestro antihéroe favorito se ve coaccionado por el mismísimo Otto von Bismarck para hacerse pasar por un príncipe danés en un ducado alemán, con el fin de asegurar un matrimonio estratégico. Lo que comienza como una oportunidad para disfrutar del lujo y las mujeres, pronto se convierte en una pesadilla de duelos, conspiraciones políticas y huidas desesperadas, donde Flashman deberá usar toda su bajeza moral para sobrevivir a un juego de espionaje que le queda demasiado grande.
El gran valor de esta secuela es el duelo dialéctico y de voluntades entre Flashman y los grandes arquitectos de la historia europea. Ver al mayor cobarde del Imperio Británico intentar engañar a personajes de la talla de Bismarck o Lola Montez es un ejercicio de comedia y tensión narrativa magistral. Fraser mantiene su impecable rigor histórico, utilizando las notas al pie para anclar las mentiras de su protagonista en hechos reales, lo que dota a la sátira de una verosimilitud fascinante. La prosa sigue siendo afilada y políticamente incorrecta, capturando la esencia de una época de revoluciones donde la apariencia de honor era más importante que el honor mismo.
En conclusión, Royal Flash es una de las entregas más divertidas y trepidantews de la saga, destacando por su ingenio y su ritmo cinematográfico. Aunque el esquema de “héroe a su pesar” se repite, el cambio de escenario de los campo de batalla coloniales a los salones de la diplomacia europea le sienta de maravilla a la serie. Es una lectura obligatoria para quienes disfrutan del humor negro, las intrigas de alcoba y la historia contada desde la perspectiva de alguien que no tiene la más mínima intención de morir por su patria. Una aventura brillante que confirma que nadie sabe meterse (y salirse) de un lío histórico con tanta gracia como Harry Flashman.


4.6/5

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