domingo, 26 de abril de 2026

El sitio de nadie de Hilda Perera

El sitio de nadie
presenta la dramática y conflictiva reacción de cuatro familias al régimen castrista.
Más que hacer planteamientos ideológicos, plasma la vivencia apasionada de seres fatalmente compelidos  a diseñar y escoger su destino, en un mundo donde hacen crisis los moldes y estructuras seculares. La toma de posición —disyuntiva ineludible— penetra cada vida y precipita el estallido de conflictos psicológicos, muchas veces subyacentes.
Para Ana y José Javier representa la ruptura final de un matrimonio espiritualmente deshecho. Para Teresa, una tormenta interior que la lleva al borde de la sinrazón y el suicidio. Para Juan Antonio, la lucha entre el amor inconmovible a su mujer revolucionaria y la separación que plantea el exilio inminente. Para Rita, es el sacrificio de toda esperanza de futuro; para Edgardo, la difícil negativa que siega la vida de su hijo. Para Edgardito y Alina, una fuerza implacable que troncha su amor adolescente. Para el pequeño José Javier, vida sin padre y con madre que, por él, renuncia a una felicidad en ciernes.
La fallida invasión del 17 de abril acelera el ritmo de los acontecimientos y la novela marcha precipitándose a una conclusión en la que muerte, triunfo, exilio y nunca caen sobre sus personajes conmovedoramente humanos.

Finalista Premio Planeta 1972


RESEÑA

El libro que mejor explica el dolor de perderlo todo

En El sitio de nadie, la escritora cubana Hilda Perera logra algo complejo: capturar el pulso emocional de una sociedad en pleno quiebre. Publicada originalmente en 1972 y finalista del Premio Planeta, esta novela no es solo un relato político, sino un estudio profundo sobre la identidad, la pérdida y la supervivencia durante los primeros años de la Revolución Cubana.
La historia sigue a un abanico de personajes de distintas clases sociales cuyas vidas se ven trastocadas por el cambio de régimen. A través de sus ojos, asistimos a la desintegración de lo cotidiano: familias divididas por la ideología, el peso de la vigilancia, la incertidumbre del exilio y el desencanto de quienes ven cómo sus sueños —o sus privilegios— se desvanecen.
Lo que hace que esta obra destaque es la sensibilidad de Perera para evitar el panfleto. No busca convencer, sino retratar. Su prosa es elegante y evocadora, logrando que el lector sienta el “no lugar” (ese sitio de nadie) en el que se encuentran los protagonistas: aquellos que ya no encajan en su tierra, pero que aún no pertenecen a ninguna otra parte.
Aunque se sitúa en un contexto histórico específico, los temas que trata son universales. La búsqueda de libertad, el dolor del desarraigo y la fragilidad de las estructuras sociales son realidades que siguen vigentes. Es una lectura esencial para quienes buscan entender el trauma humano detrás de los grandes movimientos históricos.
El sitio de nadie es una novela conmovedora y valiente. Es el retrato de una fractura que, décadas después, sigue resonando en la memoria colectiva. Una obra imprescindible para comprender la diáspora cubana y el costo personal de la historia.


4/5

lunes, 13 de abril de 2026

La ciudad amarilla de Julio Manegat


Novela realista que nos describe el ambiente de la Barcelona de finales de los años 50.

Finalista Premio Planeta 1958.

viernes, 3 de abril de 2026

Otros son los caminos de Antonio Ortiz Muñoz

No es Antonio Ortiz Muñoz un nombre nuevo en las letras hispanas contemporáneas, sino un valor consagrado. De ellos son fehacientes testimonios su exquisita labor docente y periodística y sus obras anteriormente publicadas, entre ellas el documentado y donoso libro de viajes que con el sugestivo título Bajo el sol de medianoche ha publicado esta misma editorial.
Pero al campo de la novela sí llega ahora Ortiz Muñoz. Verdad que triunfalmente, como un valor innegable. Su novela Otros son los caminos viene precedida de un prestigio justificado: el de, salvando sucesivas eliminaciones, haber quedado finalista e la votación del Premio Planeta 1953. Y es que Otros son los caminos reúne todas las condiciones que una narración moderna requiere: agilidad, soltura expositiva, interés constante, visión cinematográfica del conjunto y de los pormenores, riqueza panorámica, acción variada y multiforme, alcance moral.
En la pruducción literaria del autor, de cuyos méritos aún hay que esparar bastante, Otros son los caminos no será un libro más; será una obra señera, de nobles propósitos y de ambiciones honestamente logradas.