Los solarianos, que desde hace un tiempo vivien aislados del resto de la galaxia, reaparecen para salvar a la raza humana de unas criaturas que quizá no son má que ingeniosas computadoras, aunque poderosas e implacables: los duglaari. Pero la solución que los solarianos traen a los peligros y amenazas de la tierra no es un arma secreta ni un insólito plan táctico. La victoria que ellos prometen se conseguirá mediante una estrategia simple y terrible: rendición incondicional.
RESEÑA
Una “space opera” clásica con grandes ideas y ritmo irregular
Los solarianos es el debut literario de Norman Spinrad, un autor que más tarde se convertiría en una de las voces más transgresoras de la ciencia ficción. En esta novela, sin embargo, nos ofrece una aventura espacial más convencional que bebe directamente de los clásicos del género, planteando una guerra galáctica donde el ingenio humano es la última esperanza contra una inteligencia alienígena superior.
Lo mejor del libro es su premisa estratégica. La humanidad está perdiendo la guerra contra los duglaari y su única salvación parece estar en el sistema solar, que ha permanecido aislado y oculto tras una barrera impenetrable durante siglos. El regreso de los “solarianos” con un plan maestro para ganar la guerra es puro sentido de la maravilla. Spinrad logra que la parte técnica del conflicto sea interesante, y el concepto de la “fortaleza humana” en el Sol sigue siendo muy potente visualmente.
El principal inconveniente es que, al ser una obra primeriza, se nota cierta falta de profundidad en los personajes. Muchos de ellos actúan de forma plana o arquetípica, sirviendo más como herramienta para mover la trama que como seres con una psicología compleja. Además, el estilo de escritura es directo pero carece de la sofisticación que Spinrad desarrollaría en obras posteriores. El desenlace, aunque satisfactorio, se siente algo apresurado y simplista para la magnitud del conflicto planteado.
Es una lectura ágil, entretenida y muy corta, ideal para los amantes de la ciencia ficción de la vieja escuela. No revoluciona el género, pero ofrece una historia de resistencia y astucia muy digna. Es un buen punto de partida para ver cómo empezó uno de los grandes nobres del género, aunque no llega al nivel de maestría de sus trabajos de madurez.
3/5

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