El Área 51, el lugar más secreto de los Estados Unidos, resultó ser una pieza más de un enigma que se extendía desde las pirámides de Egipto hasta el misterioso rostro dibujado sobre la superficie de Marte. Formaba parte de un plan diseñado hace 5.000 años por quienes ya habían pasado por el planeta. Y ahora regresan.
Cuando la científica Lisa Duncan y el oficial de las Fuerzas Especiales Mike Turcotte descubrieron la increíble verdad del Área 51, un «área de entrenamiento» ubicada en la base aérea de Nellis, en Nevada, abrieron una caja de Pandora que se había mantenido oculta al mundo durante más de cincuenta años.
Su hallazgo explicó décadas de avistamientos de ovnis, al igual que los misterios más asombrosos de la historia, desde la Gran Pirámide hasta la Isla de Pascua.
Pero estos hallazgos fueron sólo el comienzo. Ahora una nueva señal ha llegado desde el espacio exterior: nuestro primer contacto con extraterrestres. El mensaje dice que vienen hacia la Tierra; no menciona que ya estuvieron aquí antes, ni que dejaron algo atrás. Pero lo que espera en las profundidades del Valle del Rift en Etiopía y en el interior de un mausoleo ancestral de la China podría determinar el destino de la Tierra. El advenimiento de una nueva era... o la destrucción de todos nosotros.
RESEÑA
Conspiraciones globales y acción militar en una secuela que eleva la apuesta de ciencia ficción
En La respuesta, Robert Doherty retoma los acontecimientos de La cuarta cripta para sumergirnos en un escenario de escala planetaria donde los secretos del Área 51 y las pirámides de Giza se entrelazan ahora con anomalías espaciales como la famosa cara de Marte. La trama nos reencuentra con la científica Lisa Duncan y el endurecido oficial de las Fuerzas Especiales Mike Turcotte, quienes tras destapar la verdad en el primer libro deben liderar una resistencia desesperada. La humanidad descubre que forma parte de un macabro plan diseñado hace cinco milenios por una civilización alienígena dispuesta a regresar, desatando una carrera contrarreloj donde el suspenso político y el armamento de vanguardia vuelven a ser los grandes protagonistas.
El principal punto fuerte de esta continuación es que Doherty no se conforma con repetir la fórmula anterior, sino que expande el universo de la saga con gran ambición. Su experiencia militar real vuelve a brillar con luz propia, aportando una solidez táctica encomiable a unos combates contra fuerzas abrumadoras que rebosan adrenalina y dinamismo. El ritmo es frenético y la estructura de thriller gubernamental funciona de manera impecable, manteniendo al lector enganchado gracias a una dosificación muy efectiva de los misterios y a esa adictiva atmósfera de paranoia masiva que caracteriza a la saga.
No obstante, el libro arrastra los mismos problemas estructurales que su predecesor, especialmente en lo relativo al desarrollo de los personajes, que siguen sintiéndose un tanto planos y encasillados en sus roles arquetípicos de acción. Asimismo, la trama abraza de forma tan desmedida todas las teorías de la conspiración imaginables que, en ciertos puntos, la acumulación de revelaciones alienígenas y giros pseudocientíficos estira la suspensión de la incredulidad del lector hasta rozar lo caótico. A pesar de estas flaquezas, se mantiene como una lectura de evasión sumamente disfrutable y una secuela muy digna para los amantes del género.
3.5/5
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