lunes, 20 de julio de 2026

Deseo de ser punk de Belén Gopegui

Algo le ocurrió a Martina el 4 de diciembre. Desde entonces busca la furia, la actitud o cualquier otra cosa que le permita no traicionar su código. Tiene dieciséis años y ningún lugar al que pertenecer, pero encuentra en el rock el principio de una historia mientras Alice Cooper la mira desde el tejado, cuando el punk es un estado de ánimo y herirse no significa dar la razón a los responsables de todo esto sino, al contrario, decir que existen quienes no temen perder ago para poder vivir...

Premio Dulce Chacón de Narrativa Española 2010


RESEÑA

Buenas intenciones atrapadas en el estatismo

Belén Gopegui intenta en Deseo de ser punk construir una mirada lúcida y desprovista de condescendencia hacia la adolescencia actual. A través de Martina, una joven de dieciséis años que cuestiona la hipocresía del mundo adulto tras la muerte del padre de su mejor amiga, la novela busca alejarse de los clichés edulcorados del mercado juvenil. Sin embargo, lo que sobre el papel arranca como una interesante declaración de intenciones políticas y sociales, termina diluyéndose en una narrativa que flaquea en su ejecución y ritmo.
La novela está estructurada como una extensa confesión en primera persona dirigida a su amigo Diego. Si bien este recurso epistolar dota al libro de una innegable intimidad y urgencia verbal, también se convierte en su principal enemigo. Al carecer de una trama dinámica o de giros que impulsen la acción, la lectura se vuelve por momentos plana y algo aburrida. El ritmo se estanca en una sucesión de reflexiones que giran constantemente sobre los mismos temas, haciendo que sus páginas se sientan más densas de lo que realmente son.
El gran lastre de la obra reside en la construcción de sus personajes. A pesar de que la voz de Martina es enérgica, tanto ella como el resto del elenco carecen de la tridimensionalidad necesaria para generar una verdadera empatía; a menudo se perciben como figuras un tanto planas, diseñadas más para vehicular el discurso ideológico de la autora que para actuar como seres humanos reales. Por otro lado, la músca de los Ramones, Iggy Pop o Alice Cooper se presenta como un “código ético” contra el consumismo, pero el tratamiento del punk se queda a veces en un plano excesivamente teórico e intelectualizado, restándole la visceralidad y el peligro reales del movimiento.
Deseo de ser punk es un libro con un trasfondo valioso sobre la búsqueda de autenticidad en la juventud, pero que se ve lastrado por su falta de dinamismo y unos personajes que no terminan de despegar. Es una lectura aceptable para quien busque una novela de ideas y crítica social, pero puede resultar tediosa para el lector que espera una evolución psicológica profunda o una narrativa con mayor ritmo.


2.5/5

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