domingo, 8 de abril de 2018

El símbolo perdido de Dan Brown

Robert Langdon 3

¿Existe un secreto tan poderoso que, de salir a la luz, sea capaz de cambiar el mundo?
Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio. Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.
Con la ayuda de Katherine Solomon, hermana de Peter y experta en ciencias noéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en las manos equivocadas...


RESEÑA

Masonería y acertijos en una fórmula que empieza a agotarse

En esta tercera entrega de la saga de Robert Langdon, Dan Brown traslada la acción de Europa a Washington D.C. para sumergirnos en los secretos de los francmasones. El símbolo perdido mantiene los ingredientes que hicieron famoso al autor, pero la sensación de déjà vu es constante y la trama se siente, por momentos, más pesada que sus predecesoras.
El gran acierto del libro es su ambientación y curiosidades. Brown logra que miremos los monumentos de Washington (el Capitolio, el Obelisco, el Smithsonian) con ojos nuevos, llenándolos de significados ocultos y leyendas masónicas. La parte histórica y la exploración de las “ciencias noéticas” son fascinantes y demuestran que el autor sigue siendo un maestro de la documentación ligera. Como siempre, el ritmo es frenético durante las primeras dos terceras partes del libro, cumpliendo su función de atrapar al lector con capítulos cortos y finales de infarto.
El principal problema es que la fórmula se siente agotada. La estructura es idéntica a las novelas anteriores: un asesinato inicial, un misterio que pone en jaque al mundo, una compañera femenina brillante pero secundaria y una persecución de 24 horas. Además, el villano en esta ocasión roza lo caricaturesco y sus motivaciones resultan difíciles de creer. El final, cargado de reflexiones espirituales y metafísicas, se alarga innecesariamente y puede resultar decepcionante para quienes esperaban un clímax más orientado a la acción o una revelación más impactante.
Es una novela entretenida que encantará a los fans incondicionales de Robert Langdon, pero que aporta poco de nuevo al género. ES un buen thriller para pasar el rato, pero carece de la frescura de Ángeles y demonios o del impacto cultural de El código Da Vinci. Cumple para un fin de semana de lectura rápida, pero confirma que la serie empezaba a necesitar un giro de timón.


3/5

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