Hay sordidez en la historia fundamental de este libro, Asesinato en Prado del Rey; mejor dicho, sordideces agarradas a distintos niveles culturales y sociales, como si cada cual tuviera que llevar a cuestas sus propias garrapatas. Otras tres historias van de sórdidas por este libro y por la vida. La una hace referencia a los altos y bajos de una sala de fiestas de alto standing, que no por serlo se ve libre del acecho de la sordidez, ese SIDA estético que se filtra en las mejores estancias. Otra demuestra las venturas y desventuras de un sociólogo sexual y está inspirada en un personaje real que conocí en aquella Barcelona tan llena de mayistas parafranceses, franceses o posfranceses y en la que coexistía el extraño ménage á trois entre Marat, Sade y el general Franco. Finalmente el libro se cierra con la sordidez de un trío y un degüello: un pobre hombre, una pobre mujer y un pobre perro. No exagero. Cosas así he visto y se han visto.
RESEÑA
La cara B de la modernidad
En Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas, Manuel Vázquez Montalbán traslada a Pepe Carvalho a los escenarios de la cultura de masas y la marginalidad urbana para demostrar que la sordidez no entiende de clases sociales. A través de una serie de relatos que funcionan como fogonazos de realidad, el autor utiliza el pretexto del crimen para explorar las miserias que se esconden tras el brillo de la televisión y los rincones más oscuros de la ciudad.
El relato que da título al volumen es una pieza magistral de sátira y suspense. Al investigar un crimen en el centro neurálgico de la televisión pública, Carvalho actúa como un intruso en un mundo de egos, apariencias y luchas de poder. Montalbán aprovecha este escenario para lanzar una crítica mordaz al sistema mediático, retratándolo como una maquinaria capaz de devorar tanto la verdad como a las personas. En el resto de las historias, la “sordidez” del título se manifiesta en la cotidianidad de personajes derrotados, crímenes pasionales y la decadencia de una sociedad en plena transformación.
La narrativa mantiene el pulso vibrante y desengañado que define a la serie. El estilo de Montalbán es aquí especialmente afilado, mezclando el lenguaje culto con el argot de la calle y deteniéndose, como es habitual, en los placeres culinarios del detective como única forma de resistencia ante un entorno degradado. El libro no busca ofrecer resoluicones reconfortantes, sino mostrar las costuras rotas de una España que intentaba proyectar modernidad mientras arrastraba viejos fantasmas y nuevas formas de explotación.
En conclusión, Asesinato en Prado del Rey y otras historias sórdidas es una obra vibrante que captura la esencia del Carvalho más observador y punzante. Es una lectura que disecciona con precisión quirúrgica la hipocresía de los medios de comunicación y la vulnerabilidad de quienes habitan los márgenes. Vázquez Montalbán vuelve a demostrar que la novela negra es el mejor espejo para reflejar las verdades que nadie quiere ver.
4/5
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