Para adentrarse en El poder del Ahora tendremos que dejar atrás nuestra mente analítica y su falso yo, el ego. Desde la primera página de este extraordinario libro nos elevamos a una mayor altura y respiramos un aire más ligero. Conectamos con la esencia indestructible de nuestro Ser: «la vida. Una omnipresente, eterna, que está más allá de la mirada de formas de vida sujetas al nacimiento y a la muerte». Aunque el viaje es todo un reto, Eckhart Tolle nos guía usando un lenguaje simple y un sencillo formato de pregunta-respuesta.
El poder del Ahora, un fenómeno que se ha ido extendiendo de boca en boca desde que se publicó por primera vez, es uno de esos libros extraordinarios capaces de crear una experiencia tal en los lectores que puede cambiar radicalmente sus vidas para mejor.
RESEÑA
Entre la obviedad y el misticismo circular
El poder del ahora se presenta como una guía esencial para la iluminación espiritual, pero para el lector que busca rigor o una estructura lógica, la experiencia puede resultar frustrante. Eckhart Tolle construye su discurso sobre una premisa tan sencilla como antigua: el sufrimiento nace de la excesiva importancia que le damos al pasado y al futuro. Sin embargo, lo que podría haber sido un ensayo breve y práctico se dilata en un texto repetitivo que parece girar constantemente sobre las mismas ideas sin llegar a profundizar en el “cómo” de forma coherente para la vida moderna.
El principal problema del libro es su tono excesivamente mesiánico y la falta de base científica o filosófica sólida. Tolle utiliza un formato de preguntas y prespuestas que, en lugar de resolver dudas, a menudo sirve para esquivar críticas mediante el uso de conceptos abstractos y términos pseudocientíficos. La insistencia en que el pensamiento es poco menos que una enfermedad y que el “Cuerpo del Dolor” es una entidad casi física que nos posee, sitúa a la obra más cerca del esoterismo que de una psicología práctica o una filosofía existencial útil.
En cuanto al estilo, la prosa es densa y está plagada de neologismos espirituales que pueden resultar alienantes. La constante apelación a conceptos como “el Ser” o “la presencia” termina por vaciar de contenido las palabras, creando un lenguaje circular donde las definiciones se explican con los mismos términos que intentan definir. Para un lector crítico, esta falta de precisión narrativa se percibe como una técnica de persuasión más propia de los libros de autoayuda de masas que de un tratado serio sobre la conciencia humana.
En conclusión, aunque El poder del ahora ha resonado en millones de personas, es difícil no verlo como una simplificación excesiva de filosofías orientales milenarias, como el budismo o el zen, empaquetadas para el consumo rápido. Aquellos que busquen herramientas tangibles para gestionar la ansiedad o el estrés encontrarán aquí muchas promesas de paz eterna, pero pocas soluciones que no impliquen una desconexión total de la realidad racional. Un libro que, pese a su fama, se queda en la superficie de lo que pretende explorar.
2/5

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