Ambientada en el año 1958 en una ciudad costera de Marruecos, el autor nos habla de Cristina, la protagonista, una muchacha de 18 años, hija única, que vive con su familia en un lugar apartado de la ciudad y conocido como «El Monte». Su madre, católica practicante y convencida, con unos principios morales próximos a la época victoriana, trata de educarla inculcándole tan rígidas normas. Su padre, algo más liberal, trata de suavizar esa «rigidez» y se sitúa en un plano más próximo a su hija, pero sus negocios sólo le permiten estar con ella breves momentos al día.
Narrada en tres épocas diferentes, nos va trasladando en le tiempo para que conozcamos el mundo de Cristina cuando era apenas una niña y cuando es una adolescente.
Cristina, educada en ese ambiente cerrado, busca consciente o inconscientemente «encender una luz» que dé algún sentido a su vida. Y la encenderá, aunque inmediatamente sepa que acaba de cometer un error, o al menos así lo entiende ella.
Premio Planeta 1962
RESEÑA
Una joya del Premio Planeta sobre la fragilidad del destino
Ganadora del Premio Planeta en 1962, Se enciende y se apaga una luz es una de las obras más íntimas y evocadoras de la literatura española de posguerra. Ángel Vázquez nos sumerge en una atmósfera de provincias donde el tiempo parece haberse detenido, narrando la historia de unos personajes atrapados en una red de soledades compartidas y anhelos insatisfechos. El título es una metáfora perfecta de la existencia de sus protagonistas: una oscilación constante entre la esperanza efímera y la realidad más sombría.
Lo más destacable de la novela es la exquisita sensibilidad de Vázquez para retratar la decadencia. No estamo ante un relato de grandes hazañas, sino ante una disección magistral de lo cotidiano, donde el silencio y la psicología de los personajes pesan más que la acción. El autor utiliza un estilo casi poético para describir la monotonía y el peso de las convenciones sociales, logrando que el lector sienta la asfixia y, a la vez, la belleza melancólica de una vida que se consume lentamente.
La estructura de la obra refleja la madurez narrativa que le valió el máximo galardón de la editorial Planeta. A través de una prosa risa y matizada, Vázquez explora temas universales como la incomunicación y el miedo al futuro. Sus personajes no buscan cambiar el mundo, sino simplemente encontrar un lugar en él donde la luz no se apague definitivamente. Es un retrato crudo pero humano de la resignación y de la lucha silenciosa por mantener la dignidad en entornos opresivos.
En conclusión, Se enciende y se apaga una luz es una lectura imprescindible para entender la evolución de la narrativa española. Su triunfo en el Planeta hace seis décadas no fue casualidad: es una obra que sigue resonando hoy por su capacidad para capturar la esencia de la vulnerabilidad humana. Una novela ideal para quienes buscan profundidad psicológica, una ambientación impecable y una estructura que invita a la reflexión pausada.
4/5

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