Obligado por el demonio de la Duda, Sabin destruye sin querer incluso a los amantes más seguros de sí mismos. De modo que el inmortal guerrero pasa el tiempo en el campo de batalla en lugar de en el dormitorio, sólo pensando en la victoria, hasta que conoce a Gwendolyn "la Tímida". Con saborearla una vez no le basta y desea más.
Gwen, también inmortal, siempre creyó que se enamoraría de un humano amable que no despertase su lado oscuro. Pero cuando Sabin la libera de su prisión, luchar contra los enemigos de ambos para reclamar la Caja de Pandora resulta no ser nada comparado con la batalla que Sabin y Gwen libran contra el amor.
RESEÑA
Una lucha interna fascinante lastrada por el ritmo
En esta cuarta entrega, nos adentramos en la mente de Sabin, uno de los guerreros más complejos de la fortaleza, ya que convive con el demonio de la Duda. Lo que hace que este libro sea espeial es cómo Gena Showalter personifica ese demonio: la Duda no solo afecta a Sabin, sino que susurra a todos a su alrededor, destruyendo la confianza y sembrando el caos. La entrada de Gwen, una arpía que nunca ha sido “suficiente” para los suyos, crea una dinámica de vulnerabilidades compartidas que resulta muy interensante de seguir.
El punto fuerte es, sin duda, la evolución de Sabin. Ver al guerrero más cínico y calculador enfrentarse a un sentimiento que no puede controlar (y que su demonio intenta sabotear constantemente) le da una profundidad que no vimos en los libros anteriores. Además, la trama general de la saga avanza significativamente con la búsqueda de los artefactos y los secretos que empiezan a salir a la luz sobre el pasado de los ángeles y los demonios, manteniendo el interés por el universo expansivo de la autora.
Sin embargo, el libro tiene problemas de ritmo. La historia se siente excesivamente larga y, en el nudo central, la acción se estanca en favor de un drama romántico que se vuelve repetitivo. Aunque la química entre Sabin y Gwen tiene chispas, la inseguridad constante de ella y la terquedad de él alargan conflictos que podrían haberse resuelto mucho antes, haciendo que la lectura se sienta un poco pesada en algunos capítulos.
En conclusión, Palabras oscuras es un peldaño necesario para los fans de los Señores del inframundo, con un protagonista masculino carismático y una mitología que sigue creciendo. Es una lectura entretenida que ofrece momentos de gran intensidad, pero que requiere paciencia debido a un desarrollo romántico que a veces da demasiadas vueltas sobre los mismos puntos. Ideal para quienes disfrutan de las historias de redención con un toque de angustia emocional.
3/5
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