viernes, 9 de noviembre de 2018

Acariciando la oscuridad de Gena Showalter

Señores del inframundo 11

Feroz guerrero inmortal. Guardián del demonio Enfermedad. Cada toque de Torin causa enfermedad y muerte... y una plaga en todo el mundo. El placer carnal le está totalmente prohibido, y aunque siempre ha superado la tentación con voluntad de hierro, su control está a punto de romperse.
Ella es Keeleycael. La Reina Roja. Cuando la poderosa belleza con vulnerabilidades impactantes se escapa de un encarcelamiento que ha durado siglos, el deseo que se crea entre ella y Torin es abrasador. Su toque podría significar el final para ella, pero resistirse a ella es la batalla más dura que jamás haya luchado... y la única batalla que él teme no poder ganar.


RESEÑA

El romance más imposible y esperado de la saga

La historia de Torin era, para muchos, el “gran reto” de Gena Showalter. ¿Cómo escribir un romance para un hombre que no puede tocar a nadie sin provocar una plaga mortal inmediata? La respuesta llega con Keeleycael, una entidad poderosa, caótica y divertida que no solo puede resistir su toque, sino que lo desafía constantemente. Lo mejor de este libro es la dinámica entre ambos: la seriedad extrema y el autocontrol de Torin chocan de frente con la personalidad vibrante y descarada de Keeley, regalándonos algunos de los momentos más entretenidos de toda la serie.
El punto fuerte es, sin duda, la tensión sexual y emocional. Al ser el primer contacto físico real de Torin en siglos, cada caricia tiene un peso narrativo enorme. Además, la trama global sobre los dioses y el destino de la Caja de Pandora alcanza niveles épicos, con giros que preparan el terreno para el final de la saga. La ambientación en reinos sobrenaturales más allá de la Tierra aporta una frescura necesaria después de tantos libros, expandiendo el universo de los Señores del inframundo hacia horizontes mucho más ambiciosos.
Sin embargo, a pesar de lo fascinante de la premisa, el libro sufre de una extensión excesiva. Hay tramos en los que la historia parece estancarse en discusiones cíclicas entre los protagonistas y subtramas de personajes secundarios que distraen demasiado del conflicto principal. Además, la personalidad de Keeley, aunque refrescante al principio, puede llegar a sentirse un poco agotadora por su egocentrismo extremo, lo que hace que la conexión emocional profunda con Torin tarde demasiado en sentirse real.
En conclusión, Acariciando la oscuridad es una lectura obligatoria y satisfactoria para los fans que han esperado años por la historia de Torin. Cumple con la promesa de romance prohibido y acción épica, aunque la ejecución narrativa sea algo irregular. Es el libro que finalmente libera a uno de los guerreros más queridos de su soledad, y solo por eso, merece la pena el viaje a pesar de sus baches de ritmo.


3/5

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