lunes, 9 de octubre de 2017

Una casa con goteras de Santiago Lorén

El eje de esta novela es un inquieto viajante de comercio, simpático y enamoradizo, que se entrega a las aventuras amorosas con una sana combinación de humor, ingenuidad y ternura. Las personas tratadas por el joven viajante se nos muestran, aunque sea fugazmente, en su cotidiana poesía. El tono de complicidad con el lector que sabe infundir el novelista gana rápidamente el interés por los variados sucesos que jalona las existencias distintas pero convergentes de los principales personajes. Las relaciones humanas, con todas sus dulces mentiras y sus amargas verdades, vienen a ser las verdaderas protagonistas de la obra. El humor, bien dosificado, contribuye a dejar una última impresión optimista que tiñe incluso los episodios dramáticos con un latente hálito de vida.

Premio Planeta 1953


RESEÑA

Donde las grietas cuentan historias

Una casa con goteras es una novela que, bajo una apariencia ligera y casi costumbrista, esconde un retrato profundo de la sociedad española de mediados del siglo XX. Ganadora del Premio Planeta en 1953, la obra de Santiago Lorén entrelaza dos historias muy distintas: la de un viajante de comercio, seductor y vitalista, y la de un hombre ingenuo y sencillo con un talento especial para el arte.
A medida que avanzan, ambas vidas terminan confluyendo en un mismo escenario —esa “casa con goteras”, que en realidad es un hotel barcelonés—, convirtiéndose en un espacio simbólico donde chocan dos formas de entender el mundo: lo urbano frente a lo rural, lo astuto frente a lo inocente.
Lorén construye una narración llena de matices humanos, donde las relaciones personales, con sus pequeñas mentiras y verdades incómodas, se convierten en el verdadero motor de la historia. El tono, a menudo cercano e incluso humorístico, suaviza los momentos más duros y deja una sensación final agridulce, pero cargada de humanidad.
Con un estilo accesible y una mirada muy de su tiempo, esta novela funciona como un espejo social que invita a reflexionar sobre las diferencias, los prejuicios y la convivencia entre mundos aparentemente opuestos.
Un libro que combina sencillez y profundidad, y que, como su título sugiere, deja ver que incluso en estructuras imperfectas —como las personas— hay historias que merecen ser contadas.


4/5

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