miércoles, 18 de junio de 2025

El balneario de Manuel Vázquez Montalbán

Pepe Carvalho 8

En los balnearios nunca pasa nada...
Hasta que pasa. Es entonces cuando se pierden las maneras, el decoro, la templanza, el bisoñé, la salud e incluso la vida. Cada novela de la serie Carvalho responde a un nuevo desafío circunstancial, pero en este caso el detective creado por Manuel Vázquez Montalbán ni viaja ni come, y tiene que ingeniárselas para poder quemar un libro a hurtadillas. Sin embargo es una novela de gastronomía, de gastronomía caníbal, podría decirse. Fábula de la conducta individual y social de “viejos” y “nuevos” europeos, escrita en clave de humor y de terror suave. Un terror de balneario.


RESEÑA

La decadencia del cuerpo y el ayuno del alma

En esta entrega, Manuel Vázquez Montalbán decide someter a Pepe Carvalho a una tortura particular: un tratamiento de adelgazamiento en un exclusivo balneario. Lo más destacable de la obra es el giro humorístico y satírico que toma la narrativa. Al privar al detective de su mayor placer y refugio —la gastronomía—, el autor lo deja emocionalmente al desnudo. El balneario se convierte en un microcosmos de la burguesía adinerada y decadente que busca la eterna juventud, permitiendo a Montalbán realizar una parodia brillante sobre el culto al cuerpo y la vacuidad de las élites.
El valor principal de la narrativa reside en la tensión entre el instinto y la norma. La investigación de un misterioso asesinato dentro de las instalaciones es casi una excusa para que Carvalho despliegue su cinismo más afilado contra médicos, gurús de la salud y pacientes obsesionados con sus propias miserias físicas. El hambre constante del detective agudiza su ingenio y su irritabilidad, regalándonos algunos de los monólogos internos más lúcidos y mordaces de toda la serie. Es una novela que explora l decadencia biológica con la misma maestría con la que las anteriores exploraban la decadencia política.
Narrativamente, la novela funciona como un divertimento inteligente. Aunque el ritmo es más pausado y el escenario más confinado que en sus aventuras internacionales, la prosa de Montalbán sigue siendo impecable. El contraste entre los caldos depurativos del balneario y los recuerdos de los banquetes prohibidos de Carvalho crea una dinámica fascinante que mantiene al lector entretenido. Es una obra que demuestra la versatilidad del personaje, capaz de sostener un noir solvente incluso en un entorno tan aséptico y aparentemente inofensivo como un centro de salud.
En conclusión, El balneario es una entrega refrescante y necesaria que aligera el tono de la saga sin perder la carga crítica. Es un recordatorio de que el peor enemigo de un hombre, a veces, no es una conspiración política, sino su propio paso del tiempo y la imposibilidad de satisfacer sus deseos más básicos. Una lectura deliciosa (a pesar del hambre de su protagonista) y cargada de una ironía magistral.


4/5

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