sábado, 10 de mayo de 2025

Asesinato en el Comité Central de Manuel Vázquez Montalbán

Pepe Carvalho 5

Asesinato en el Comité Central, quinta entrega de la serie Carvalho, publicada en 1981, fue en su momento motivo de controversia. Su argumento es un tópico de la novela negra: alguien es asesinado en un local cerrado, y por lo tanto, el asesino es alguno de los allí presentes.
Pero, si ese alguien es Fernando Garrido, Secretario General del PCE, asesinado en una reunión a puerta cerrada del Comité Central del partido, la cosa adquiere otros muchos matices. ¿Pretendía Vázquez Montalbán, desde su condición de ex-militante, anunciar la muerte del comunismo?
La oportunidad histórica la marcaba la época en la que apareción la novela, 1981, año en el que el Partido Comunista de España estaba sumido en una profunda crisis institucional. La aparición de una obra en la que se investigaba el asesinato de su Secretario General supuso todo un acontecimiento. Esta novela, junto a la Autobiografía de Federico Sánchez de Semprún, otorgaron un rostro humano a los comunistas, presentados hasta entonces como demonios con cuernos y rabo por la propaganda franquista y la Iglesia o como héroes perfectos y abnegados luchadores por la resistencia democrática. Aquí aparece su lado humano, sus pequeñas o grandes mezquindades, sus enfrentamientos internos sobre el fondo de su menguante influencia política.
Más allá de la época, la novela nos presenta una trama cuidada, matizada por un elenco de personajes figurados pero reales (arquetipos, como dice Vázquez Montalbán) que van desde políticos, militantes de base, espías y ex-espías, sicarios y comisarios en plena Transición, entre la nostalgia franquista y la realidad de los nuevos tiempos.
Una novela a la que merece la pena acercarse y disfrutar con ella.


RESEÑA

Un thriller político en el corazón de la izquierda

En esta entrega, Manuel Vázquez Montalbán eleva la apuesta al situar el crimen en un escenario inaudito: durante una reunión del Comité Central del Partido Comunista en Madrid, las luces se apagan y el secretario general es asesinado en su silla. Lo más destacable de la obra es el conocimiento interno y casi quirúrgico que el autor tiene del mundo que describe. La novela no es solo un misterio de “habitación cerrada”, sino una crónica fascinante y llena de ironía sobre los mecanismos, las paranoias y las luchas de poder dentro de la izquierda española en plena legalidad democrática.
El valor principal de la narrativa reside en el choque de identidades de Carvalho. El detective regresa a Madrid, la ciudad donde fue agente de la CIA y donde militó en el pasado, viéndose obligado a enfrentarse a sus propios fantasmas mientras interroga a antiguos camaradas. Montalbán utiliza la investigación para diseccionar el desencanto de una generación que ha pasado de la clandestinidad heroica a la burocracia de los despachos. La figura del “asesino entre nosotros” sirve como metáfora perfecta de la autodestrucción y las contradicciones de una ideología que intenta sobrevivir en un mundo que ya no reconoce.
Narrativamente, la novela es más seca y política que las anteriores, pero mantiene el sello inconfundible de la saga. Las escenas gastronómicas en el Madrid castizo contrastan con la frialdad de los interrogatorios políticos, y el cinismo de Carvalho alcanza aquí sus cotas más altas. Es una obra valiente que, en el momento de su publicación, fue leida casi como una crónica en tiempo real de la Transición, capturando ese clima de sospecha, pactos de silencio y la sombra alargada de un pasado que se resistía a morir.
En conclusión, Asesinato en el Comité Central es un noir político de primer nivel. Es una lectura imprescindible para quienes buscan algo más que un culpable: una reflexión aguda sobre la lealtad, la traición y el precio de la supervivencia política. Montalbán demuestra, una vez más, que nadie como él sabe utilizar el género negro para contar la historia secreta de un país.


4.5/5

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