Madrid, junio de 2020. Tras un encierro de tres mesas, el narrador asiste desde su balcón al despertar de la ciudad a la llamada «nueva normalidad», mientras revive los recuerdos de su infancia en una cultura campesina cuyos últimos supervivientes ahora están muriendo. A la dolorosa constatación de que con él desaparecerá la memoria familiar, se le suma la certeza de que en este nuevo mundo nacido de una crisis global sin precedentes aún prevalecen una prácticas dañinas que podríamos haber dejado atrás.
Volver a dónde es un libro de una belleza sobrecogedora que reflexiona sobre el paso del tiempo, sobre cómo construimos nuestros recuerdos y cómo estos, a su vez, nos mantienen en pie en momentos en que la realidad queda en suspenso; un testimonio imprescindible para entender un tiempo extraordinario y la responsabilidad que adquirimos con las nuevas generaciones.
Certero observador de la actualidad, Antonio Muñoz Molina ofrece en estas páginas, a modo de una suerte Diario del año de la peste de Daniel Defoe contemporáneo, un lúcido análisis de la España actual a la vez que refleja la transformación irreversible de nuestro país durante el último siglo.
RESEÑA
El refugio de la memoria frente a la incertidumbre
Antonio Muñoz Molina nos entrega en esta obra un ejercicio de introspección conmovedor que nace del confinamiento de 2020, pero que pronto desborda esa premisa para convertirse en una meditación universal sobre el tiempo. La narrativa destaca por su estructura dual: mientras el autor observa desde su balcón en Madrid una ciudad silenciada y extraña, su memoria viaja hacia su infancia en Úbeda, recuperando la figura de sus antepasados campesinos. Lo más valioso de este libro es cómo logra conectar el miedo presente con la solidez de un pasado que parecía olvidado, pero que se revela como nuestra única raíz real.
El valor principal de la obra reside en su prosa sensorial y pausada. Muñoz Molina es un maestro del detalle; logra que el olor de la tierra mojada o el sonido de una radio antigua cobren una importancia trascendental. Al comparar la fragilidad del mundo tecnológico actual con la dureza y la dignidad de la vida de sus abuelos, el autor plantea una pregunta incómoda: ¿qué hemos perdido en el camino hacia la modernidad? No es un libro que busque la nostalgia fácil, sino una reflexión profunda sobre la finitud, la herencia familiar y la capacidad de resistencia del ser humano.
Narrativamente, la novela funciona como un diario de aprendizaje tardío. La mirada del autor se vuelve más limpia, apreciando lo cotidiano como algo sagrado ante la posibilidad de su pérdida. Es una obra que reivindica la lentitud y la observación frente al ruido del mundo. Aunque el contexto inicial es la pandemia, el libro trasciende ese momento histórico para hablar de la vejez, del amor duradero y de cómo la escritura es el único lugar aql que siempre podemos volver para entender quiénes somos.
En conclusión, Volver a dónde es una lectura luminosa y necesaria. Muñoz Molina confirma que es uno de los mejores cronistas de nuestra memoria colectiva, regalándonos un libro que es, al mismo tiempo, un refugio y un espejo. Una obra que nos invita a mirar hacia atrás no para quedarnos allí, sino para caminar con más paso firme hacia el futuro.
5/5

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