sábado, 9 de noviembre de 2024

La muchacha de las bragas de oro de Juan Marsé

Luys Forest, viejo escritor falangista, viudo y con un prestigio literario ya reducido a casi nada, se dedica a escribir sus memorias, en las que retoca incesantemente su pasado para convertir hechos vulgares, desagradables o incómodos en lo que le parece más novelesco, poético u oportuno en la situación actual; a su lado, su sobrina Mariana —la muchacha de las bragas de oro, que da un título irónicamente balzaquiano a la novela— le acosa con una voz desgarrada y cínica que combate las fabulaciones mentirosas del escritor. Pero en este juego de rehacer interesadamente la verdad de su pasado va a darse una cascada de sorpresas que proporcionarán un final inesperado al libro.
El relato, que empieza como una sátira política, cotraponiendo la «chatarra retórica» de Forest a la corrosiva franqueza de Mariana, va adentrándose poco a poco en zonas cada vez más profundas que añaden una insólita dimensión a la novela. La sátira acaba en una fantasmagórica ambigua y misteriosa, entre Borges y Henry James, que convierte esta obra de Marsé e la más ambiciosa de todas las suyas. Partiendo de una serie de situaciones y personajes característicos en su producción. La muchacha de las bragas de oro va mucho más lejos, enriqueciendo sus perspectivas y dándonos el más completo y maduro de sus libros.

Premio Planeta 1978


RESEÑA

El arte de reescribir el pasado

Juan Marsé construye en esta novela una de las sátiras más brillantes y feroces sobre la memoria y la impostura de la posguerra española. La trama destaca por su juego de espejos: seguimos a Luys Forest, un antiguo escritor falangista que, en su retiro de Calafell, se dedica a redactar sus memorias. Sin embargo, no busca la verdad, sino “lavar” su pasado para adaptarlo a los nuevos tiempos democráticos. Lo que hace que esta obra sea magistral es cómo la llegada de su sobrina, Mariana, una joven desinhibida y cínica, actúa como el catalizador que hace saltar por los aires el relato cuidadosamente prefabricado del protagonista.
Lo más valioso de la narrativa es el duelo generacional y moral. Marsé utiliza la figura de Mariana —la muchacha que da título al libro— para confrontar la rigidez y el autoengaño de Forest con la cruda realidad de una juventud que ya no cree en los mitos de sus mayores. La relación entre ambos está cargada de una tensión erótica y psicológica que sirve para diseccionar las contradicciones de una burguesía que intenta cambiar de piel sin cambiar de alma. La prosa de Marsé es, como siempre, precisa, llena de matices y con ese toque de amargura y sarcasmo que caracteriza su mejor literatura.
Narrativamente, la novela es un ejercicio de metaliteratura impecable. Al leer las memorias que Forest escribe y compararlas con lo que realmente sucedió (que el autor nos revela sutilmente), el lector se convierte en cómplice de una gran mentira. Es una reflexión profunda sobre cómo se construye la historia oficial y sobre la fragilidad de la redención. Marsé no tiene piedad con sus personajes; los observa con una lucidez que resulta tan divertida como desoladora, logrando que el escenario costero de Cataluña se convierta en el purgatorio personal de un hombre atrapado en su propia ficción.
En conclusión, La muchacha de las bragas de oro es una obra clave para entender la transición española y los mecanismos del olvido. Es una novela inteligente, provocadora y escrita con una maestría técnica que demuestra por qué Marsé es uno de los grandes cronistas de nuestra realidad. Una lectura imprescindible que nos recuerda que, por mucho que intentemos corregir el pasado, la verdad siempre acaba por asomar entre las grietas de la memoria.


5/5

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