jueves, 19 de octubre de 2023

Zorras de Noemí Casquet

Mujeres libres 1

Nunca has leído una novela erótica como esta. Una novela en la que tres mujeres -Alicia, Diana y Emily: quédate con sus nombres porque no vas a poder olvidarlas- deciden formar un club para cumplir todas sus fantasías sexuales, más allá de cualquier límite preestablecido. «Somos zorras, malas, libres. Somos la tentación. Somos las dueñas de nuestro cuerpo y nuestras alas. La que nos tocamos dónde y cuándo queremos. Somos las que gritamos en las calles y gemimos en las almohadas. Nos pintamos los labios de rojo y dejamos los de abajo abiertos para explotar de placer. Aquellas a las que llamabas zorras ahora follan con la liberación». Tienes entre tus manos una novela que empodera y libera; una novela para lectoras valientes dispuestas a descubrir quiénes son realmente y quienes los demás quieren que sean.


RESEÑA

Mucho ruido y poca sustancia narrativa

Zorras, la primera entrega de la trilogía de Noemí Casquet, llegó precedida de una gran campaña de marketing y la promesa de ser un manifiesto de liberación sexual femenina. Sin embargo, una vez despojada de su envoltorio provocador, lo que queda es una novela que flaquea en los pilares fundamentales de la ficción: la construcción de personajes y la calidad literaria.
El principal problema reside en su estilo narrativo. La prosa es excesivamente directa, rozando lo descuidado, con un uso de clichés y frases hechas que impiden que la historia adquiera una voz propia y madura. Aunque la intención de naturalizar el lenguaje sexual es clara, la ejecución resulta a menudo repetitiva y falta de matices, convirtiendo lo que debería ser erotismo en una sucesión de escenas que terminan por resultar monótonas.
En cuanto a las prtagonistas (Alicia, Diana y Emily), cuesta conectar con ellas más allá de la superficie. A pesar de que se intenta dotarlas de trasfondos dramáticos para justificar sus búsquedas personales, sus arquetipos son tan marcados que acaban sintiéndose como vehículos ideológicos en lugar de mujeres reales. El mensaje de empoderamiento, aunque necesario, se impone de forma tan evidente y poco sutil que la trama se vuelve predecible y, por momentos, aleccionadora.
En conclusión, Zorras se queda en un intento de provocación que no llega a cristalizar como una buena novela. Para quienes busquen una exploración profunda de la sexualidad o una narrativa con peso literario, la obra se sentirá superficial y más preocupada para el impacto del titular que por la calidad del contenido. Una lectura que confunde la libertad con la falta de estructura.


1.5/5

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