Seno es otra gran historia de Ramiro Pinilla y marca un poco el ecuador del novelista. (La herencia de un caserío dará lugar al peregrinaje de los clanes familiares hasta la playa de Arrigúnaga, donde los ancestros se apareaban entre las olas y donde, ahora, sus tataranietas parirán todas al mismo tiempo para que un infante afortunado herede la casa solariega). Hay en Seno, una vez más, fidelidad a las leyes que impone la naturaleza y simpatía hacia quienes supieron interpretar sus normas indeclinables. Un deslumbramiento colectivo, una locura aceptada con naturalidad crearán situaciones que fluctúan entre lo patético, lo desmesurado, lo chusco y lo maravilloso.
Pinilla hace gala de una sorprendente imaginación (no fantasía, que es siempre más fácil y huele a cosa banal); desborda a los lectores con la frangancia de unas fábulas entreveradas y la fulguración de personajes cuyas peripecias se complementan para darnos un mosaico de un dinamismo pocas veces igualado en nuestra narrativa. Seno es una novela construida con astucia; el tono nunca sufre alteraciones y propicia una atmósfera peculiar que, desde el comienzo, atrapa al lector y lo sumerge en parajes que nos envuelven suave y tenazmente con su temperatura, sus ritmos, sus relieves y la contundencia de las imágenes.
Finalista Premio Planeta 1971
RESEÑA
El útero simbólico de Ramiro Pinilla
Seno es una pieza fundamental para comprender el particular universo de Ramiro Pinilla y su profunda visión de la sociedad vasca. A través de una premisa aparentemente disparatada —un testamento que lega el caserío familiar a la mujer que dé a luz a un tataranieto el día de San Isidro—, el autor construye una narrativa donde el matriarcalismo lo inunda todo. Aunque los protagonistas que ejecutan la trama sean hombres, todas sus acciones están impulsadas por una búsqueda obsesiva y delirante de la figura femenina, intentando reemplazar la ausencia de la madre en tótems, animales o seres desvalidos.
La novela se mueve con maestría en una cuerda floja de simbolismo y fantasía, recordando por momentos la densidad de las gran literatura existencialista o el realismo mágico. Lo que podría haber caído en el absurdo se sostiene gracias a una prosa hipnótica y un clima de delirio que retrata con precisión el desamparo de sus personajes.
Es, en esencia, un relato crudo y fascinante donde se vislumbra la génesis de un autor con una voz propia y reconocible. Para el lector, encontrarse con esta historia es descubrir una raíz narrativa poderosa; una lectura que, sumada al valor histórico de su primera edición de 1972, se vuelve imprescindible para entender la complejidad del alma y la tierra vasca a través de sus mitos y sus obsesiones.
4.5/5

No hay comentarios:
Publicar un comentario