Tirante el Blanco continúa cabalgando por la Europa mediterránea con la misma fuerza y el mismo coraje con los que comenzó su andadura, hace unos cinco siglos, por las tierras del Reino de Inglaterra. En esta mítica creación literaria, calificada por Mario Vargas Llosa como «novela total», se conjugan con gran habilidad elementos psicológicos, realistas e incluso eróticos para narrarnos aventuras caballerescas, intrigas cortesanas y, por encima de todo, la historia de amor entre Tirante y Carmesina.
Y ello gracias al ingenio de Joanot Martorell, que supo crear un personaje con todas las carecterísticas que debían hacer de él un héroe tan fantástico, pero al mismo tiempo tan real: no nos cuesta nada imaginárnoslo como si hubiera existido la verdad. No en vano, Miguel de Cervantes rinde homenaje a esta novela al salvarla de la quema inquisitorial en uno de los pasajes más conocidos del Quijote, donde no duda en calificarla como «el mejor libro del mundo».
RESEÑA
El caballero de carne y hueso que humanizó la épica
Considerada una de las cumbres de la literatura universal, esta obra del siglo XV rompe con los moldes de los libros de caballerías tradicionales. Joanot Martorell no presente a un héroe mágico e invulnerable, sino a un caballero real que, a través de su inteligencia y esfuerzo, asciende en la escala social y política del Mediterráneo medieval.
La narración sigue el ascenso de Tirante, un joven noble bretón, cuya pericia en el combate y la estrategia militar lo lleva a viajar por Inglaterra, Francia y Sicilia hasta llegar a Constantinopla. Allí, el relato adquiere su mayor dimensión al mostrar a Tirante como el gran defensor del Imperio frente a los turcos. Sin embargo, la trama no es solo bélica; gran parte de la obra se centra en el complejo y sensual asedio amoroso a la princesa Carmesina, donde las intrigas palaciegas y el erotismo juegan un papel fundamental.
Lo que hace única a esta novela es su sorprendente modernidad y su realismo. Martorell emplea una prosa vibrante que combina la solemnidad de los discursos caballerescos con un lenguaje coloquial y desenfadado en las escenas de palacio. A diferencia de otros héroes de su época, Tirante sufre, enferma, se rompe una pierna al saltar una ventana y muere de una enfermedad común, lo que dota a la obra de una verosimilitud y un humor humano excepcionales.
Tirante el Blanco es mucho más que una crónica de batallas; es un fresco social completo que explora el honor, el deseo y la política. Su importancia es tal que ha sido elogiada a través de los siglos como una de las mejores novelas jamás escritas, gracias a su capacidad para retratar la condición humana con toda su gloria y sus debilidades.
5/5

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