sábado, 6 de julio de 2019

Almas perdidas de Anna Todd

After 3

El amor de Tessa y Hardin ya ha sido complicado en otras ocasiones, pero ahora lo es más que nunca. Su vida no volverá a ser como antes...
Justo cuando Tessa toma la decisión más importante de su vida, todo cambia. Los secretos que salen a la luz sobre su familia, y también sobre la de Hardin ponen en duda su relación y su futuro juntos. La vida de Tessa empieza a desmontarse, nada es como ella creía que sería. Tessa sabe que Hardin la quiere y hará lo que sea para protegerla, pero existe una diferencia entre querer a alguien y poder vivir con esta persona. Ahora mismo, estas dos almas perdidas viven rodeadas de celos, odio y perdón. Tessa nunca ha sentido nada igual por nadie, pero empieza a cuestionarse si todo esto vale la pena. El amor bastaba para mantenerlos juntos, pero ahora ya no está claro lo que dictan sus corazones...


RESEÑA

Secretos familiares y la fragilidad del compromiso

En la tercera parte de la saga, Anna Todd lleva la relación de Tessa y Hardin a un nuevo nivel de tensión al sacarlos de su entorno habitual. Con la universidad llegando a su fin y la posibilidad de una mudanza a Seattle sobre la mesa, la pareja se enfrenta a dilemas que van más allá de sus celos habituales. Almas perdidas se centra en las complicaciones del mundo adulto: las ambiciones profesionales y, sobre todo, el impacto de los secretos familiares que salen a la luz. Es un libro marcado por la revelación de verdades ocultas que sacuden los cimientos de lo que ambos creían saber sobre su propio pasado.
Lo más interesante de este volumen es el cambio de escenario y cómo este afecta a la dinámica de la pareja. Al introducir viajes y nuevos entornos, la autora logra airear un poco la narrativa, que en entregas anteriores pecaba de ser demasiado claustrofóbica. Los conflictos familiares, especialmente los relacionados con el padre de Tessa y el pasado de Hardin en Inglaterra, añaden una capa de dramatismo que se aleja del romance universitario para entrar en el terreno del melodrama familiar. Estos elementos le dan a la historia una profundidad mayor, justificando que la trama se alargue más allá de los pasillos de la facultad.
Sin embargo, el motor principal del libro sigue siendo la inestabilidad emocional extrema. La dinámica de “tirar y aflojar” se vuelve aquí más agotadora que nunca; cuando parece que han alcanzado un punto de madurez, surge un nuevo malentendido que los devuelve a la casilla de salida. La falta de evolución real de los personajes empieza a ser un problema: Tessa sigue perdonando lo imperdonable y Hardin continúa usando su ira como mecanismo de defensa. Esta repetición de patrones hace que el libro se sienta excesivamente largo, con escenas que parecen ecos de los dos volúmenes anteriores.
En definitiva, Almas perdidas es un libro de transición necesario para preparar el final de la saga, pero que sufre del “síndrome de la entrega intermedia”. Mantiene la adicción característica de la prosa de Todd y cumple con su dosis de giros inesperados, pero no logra resolver la toxicidad de fondo que define a la pareja. Es una lectura que disfrutarán quienes ya están totalmente entregados al drama de “Hessa”, aunque para el lector ocasional puede empezar a ser una experiencia repetitiva. Un volumen que prepara el terreno para un desenlace que promete ser tan explosivo como todo el camino recorrido hasta ahora.


3/5

No hay comentarios:

Publicar un comentario