viernes, 19 de enero de 2018

Tres pisadas de hombre de Antonio Prieto

Tres pisadas de hombre
sorprenderá a los lectores por la concisión, la fuerza expresiva y la profundidad del estilo, por la intensidad y el relieve humano de los tipos y por el subyugante interés de una trama novelesca que la extraordinaria pericia del escritor dosifica a lo largo de la obra, espoleando incesantemente una curiosidad que no da tregua hasta la última página del libro.
Un contrabando de esmeraldas le sirve de motivo a Antonio Prieto para presentar a los tres personajes esenciales de su obra —Gad, Juan y Luigi— y para urdir su apasionante peripecia. En torno a estos tres hombres, de una verdad, de una humanidad, de una originalidad inusitada, Antonio Prieto desarrolla, en el ambiente alucinante de una ciudad sudamericana y de la selva amazónica, unas escenas de sobrecogedora fuerza dramática o de una enorme densidad poética.

Premio Planeta 1955


RESEÑA

Un ajedrez emocional en una frontera de sombras

Con Tres pisadas de hombre, Antonio Prieto construyó una novela que se aleja del realismo más plano de su época parfa adentrarse en un territorio donde el suspense y la psicología caminan de la mano. Es una historia de fronteras, no solo físicas sino también morales, que mantiene al lector en vilo gracias a una estructura muy inteligente.
Lo mejor de la novela es su ritmo y su estructura coral. La trama gira en torno a un asesinato en una zona fronteriza, un escenario de contrabando y soledad donde nada es lo que parece. A través de tres perspectivas distintas (las “tres pisadas”), el lector va recomponiendo un rompecabezas donde la verdad se vuelve subjetiva. Prieto logra manejar la tensión con maestría, haciendo que el entorno —el río, la noche, la lluvia— se convierta en un reflejo de la confusión interna de los personajes.
A diferencia de otros premios Planeta de la época, Prieto apuesta por un lenguaje más elaborado y una técnica narrativa más moderna. No se limita a contar un crimen; explora la ambición, el miedo y la fatalidad. Los personajes están cargados de un fatalismo muy propio de la posguerra, pero tratados con una elegancia literaria que eleva la historia por encima de la simple novela de género negro.
Es una novela redonda, compacta y muy bien escrita que se lee con rapidez pero se digiera con calma. Demuestra que el suspense no está reñido con la calidad literaria. Si te gustan los thrillers clásicos con trasfondo existencialista y una ambientación poderosa, esta obra de Antonio Prieto es una lectura necesaria.


4/5

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