Tres mujeres: Cat, lesbiana convencida; Mónica, devorahombres compulsiva y Beatriz, que considera que el amor no tiene género. Tres momentos de la vida de una mujer y dos ciudades, Edimburgo y Madrid, para una novela única sobre el amor a los amigos, a la familia y a los amantes.
Premio Nadal 1998
RESEÑA
Un retrato generacional intenso, pero algo desigual
Beatriz y los cuerpos celestes es, posiblemente, la obra más emblemática de Lucía Etxebarria. En su momento supuso una pequeña revolución por su frescura y su forma desacomplejada de tratar la identidad sexual, las drogas y la rebeldía juvenil. Leída hoy, la novela conserva su fuerza emocional, aunque el paso del tiempo ha hecho mella en algunos de sus recursos narrativos.
Lo mejor del libro es la honestidad de su voz. Etxebarria logra capturar muy bien esa sensación de vacío y búsqueda constante de los veinte años. La estructura basada en un triángulo amoroso —Beatriz, Cat y Mónica— sirve para explorar diferentes formas de amar y de autodestruirse. Es una novela valiente que no tiene miedo de mostrar las aristas más feas de sus personajes: sus dependencias, sus celos y su soledad. La prosa es directa, urbana y tiene momentos de una lucidez hiriente sobre las relaciones familiares y la dificultad de encajar.
El principal inconveniente es que, por momentos, la trama peca de un exceso de dramatismo. Algunos pasajes se sienten demasiado densos o reiterativos en su angustia, cayendo en un tono que puede resultar algo pretencioso o “intenso” de más. Además, el ritmo es irregular; mientras que la parte ambientada en Madrid tiene mucha vida, los saltos temporales o las reflexiones más introspectivas a veces frenan la fluidez de la historia. Para el lector actual, ciertos diálogos y situaciones pueden sentirse um poco anclados en la estética de los 90, perdiendo parte de la universalidad que busca.
Es una novela que merece ser leída como documento de una época y por su valentía temática. Tiene pasajes brillantes y una gran carga emocional, pero requiere paciencia con sus personajes y su tono melancólico. Un libro ideal si buscas una historia de iniciación con fuerza, pero que puede resultar agotador si prefieres narrativas más contenidas o con un ritmo más equilibrado.
3/5

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