El cadáver de Pumuky, un joven de veintisiete años, cantante de un grupo de moda, aparece en un remoto pinar situado en los alrededores de Madrid con un tiro en la cabeza. ¿Se ha suicidado? ¿Le han disparado? Y de ser así, ¿fue el asesino su mejor amigo, su novia despechada, el díler al que le debía dinero? Cada persona alrededor de Pumuky -novias, amantes, amigos, manager, vecinas, madres de amigos, todos ellos entrelazados en una enmarañada red de relaciones sexuales y amistosas, infidelidades y mentiras, traiciones e hipocresía- cree saber la verdadera razón de su muerte. Cada uno conoce datos que, en su opinión, aportan luz sobre el caso. Pero sólo el lector, cuando recopile todos los testimonios, entenderá lo sucedido. O no. Porque lo verdadero es un momento de lo falso y la realidad no es más que un simulacro infinito. En un mundo en el que la imagen equivale a la verdad, no hay tiempo para pensar, para abstraer, para reflexionar sobre el contenido.
RESEÑA
Una autopsia ácida de la fama y las apariencias
En Lo verdadero es un momento de lo falso, Lucía Etxebarria nos sumerge en una trama que es, a partes iguales, un thriller de desapariciones y una crítica feroz a la sociedad del espectáculo. La historia arranca con la búsqueda de Pumuky, un joven músico que desaparece en extrañas circunstancias, pero lo que realmente acabamos encontrando es el retrato de una generación obsesionada con la imagen.
Lo más interesante del libro es su estructura coral. A través de diferentes testimonios (la novia, la madre, la amiga, el mánager), Etxebarria construye un puzle donde la “verdad” es un concepto escurridizo. Cada narrador tiene su propia versión interesada de quién era Pumuky, demostrando que al final solo conocemos la máscara que los demás deciden proyectar.
La autora utiliza un lenguaje directo, urbano y, por momentos, crudo. No tiene miedo de meter el dedo en la llaga de temas como el mundo de la noche, las adicciones, la precariedad emocional y cómo los medios de comunicación devoran la tragedia para convertirla en entretenimiento. Es una novela que respira ese aire cínico de quien conoce bien los entresijos del éxito y su cara más amarga.
No es solo una novela sobre una desaparición; es una reflexión sobre cómo la realidad se construye a base de mentiras aceptadas. Si te gustan las historias con trasfondo psicológico y social que no temen incomodar al lector, esta es una lectura obligatoria. Etxebarria vuelve a demostrar su capacidad para diseccionar las sombras de la cultura contemporánea.
4/5

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