jueves, 25 de mayo de 2023

Los álamos de Alonso Mora de Pedro de Lorenzo

Novelas del descontento 1

Si todos los libros de Pedro de Lorenzo nos hablan de la radical soledad del hombre -a la manera pavesiana-, de la soledad sin remedio, Los álamos de Alonso Mora nos remiten a una soledad casi químicamente pura, desnuda y temblorosa, en una desolada intimidad con la tierra, los paisajes y los objetos más queridos. Alonso Mora vuelve a sus rañas y a su finca maldita en una recomposición del rompecabezas mítico de su niñez, en un esfuerzo por recuperar su propia entidad y por explicarse a sí mismo desde las primeras vivencias y raíces.
Los álamos de Alonso Mora son algo más que esta evocación-recuperación de la infancia... El autor extremeño, al dejarse la fantasía en el bolsillo y amarrar debidamente la imaginación, nos ofrece el niño más ingenuo y más patético a la vez de toda la reciente novela española.


RESEÑA

La arquitectura del recuerdo en la prosa de Pedro de Lorenzo

Con esta obra, Pedro de Lorenzo alcanzó una plenitud estilística que ya venía fraguando en sus escritos anteriores. Lejos de ser un experimento primerizo, esta novela es el espacio donde el autor extremeño asienta definitivamente su personalísimo universo literario: una mezcla de rigor lingüístico, introspección y un amor profundo por el paisaje.
La historia nos guía a través de los años de formación de su protagonista, pero el verdadero centro del relato es la memoria. Lorenzo no se limita a narrar el paso del tiempo; lo esculpe a través de una prosa densa, barroca y extremadamente elegante. Cada capítulo funciona como un lienzo donde la naturaleza y la tierra extremeña sirven de espejo para la evolución interior del joven Alonso Mora.
A diferencia de la narrativa realista de su época, el autor apuesta aquí por la “novela poema”. Es una lectura que requiere pausa, ideal para quienes disfrutan de escritores que tratan el idioma como una materia noble. Es la crónica de una sensibilidad herida por la nostalgia, pero rescatada por la belleza de las palabras.
En definitiva, es una pieza clave para entender la literatura de posguerra que no quiso renunciar a la estética. Una obra imprescindible para redescubrir a uno de los estilistas más depurados de nuestras letras.


4.5/5

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