La inspectora Elena Blanco atraviesa el depósito de la Grúa Municipal Mediodía II de Madrid hasta llegar a una vieja furgoneta que expele un olor putrefacto. Dentro está el cadáver de un hombre atado a una silla, con un burdo costurón que asciende del pubis al abdomen. Los primeros resultados de la autopsia aclaran que a este toxicómano reincidente le arrancaron algunos órganos y le colocaron en el vientre un feto de casi siete meses. Los análisis de ADN revelan que se trata de su hijo biológico. A los pocos días, la Brigada de Análisis de Casos se desplaza a la zona portuaria de A Coruña, donde el cuerpo de un asesor fiscal de sesenta y cuatro años ha sido asesinado con el mismo modus operandi. ¿Qué relación existe entre las dos víctimas? ¿Y dónde están las madres de los bebés?
Se abre así la investigación del nuevo y perturbado caso de la BAC. Mientras la relación entre Elena y Zárate se hace cada vez más complicada por los tormentos de él sobre la muerte de Chesca y la obsesión de ella por adoptar a la Nena, todos los indicios los acercarán a una misteriosa organización cuyos hilos manejan los poderosos e intocables del país y a la que nadie parece poderse acercar sin morir.
RESEÑA
El lado más oscuro de la maternidad y la corrupción
En esta entrega, el grupo de la Brigada de Análisis de Casos (BAC) se enfrenta a uno de los crímenes más macabros de su trayectoria. La historia arranca con el hallazgo de un hombre asesinado en Madrid con una particularidad aterradora: le han introducido en el cuerpo un feto humano. Este descubrimiento abre una investigación que se adentra en las sombras de la explotación reproductiva y la impunidad institucional.
La narración sigue un ritmo frenético mientras la inspectora Elena Blanco y su equipo intentan conectar este crimen con otros casos similares. A medida que avanzan, la trama revela una red criminal compleja que involucra a “las madres” del título desde diversas y dolorosas perspectivas. La investigación se complica por las crisis internas del equipo y por el pasado de la propia Blanco, llevando la acción desde los despachos de poder hasta los lugares més sórdidos de la periferia, donde la vida humana parece no tener valor.
El estilo es el sello distintivo del proyecto Carmen Mola: una narrativa directa, cruda y visceral que no ahorra detalles en la descripción de la violencia. La prosa es extremadamente visual y está diseñada para impactar al lector, manteniendo una estructura de capítulos cortos que terminan en puntos de alta tensión. El equilibrio entre el procedimiento policial y el drama personal de los protagonistas logra que la atmósfera de la novela sea asfixiante y adictiva a partes iguales.
Las madres es un thriller implacable que no solo busca entretener, sino también incomodar al lector planteando dilemas éticos sobre la maternidad y el abuso de poder. Es una obra que consolida a sus autores como maestros del “extreme noir” español, ofreciendo un desenlace impactante que deja las puertas abiertas a nuevas sombras en el futuro de la BAC.
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