sábado, 16 de abril de 2022

La Celestina de Fernando de Rojas

La Celestina
es el nombre con el que se conoce desde el siglo XVI a la obra titulada primero Comedia de Calisto y Melibea y después Tragicomedia de Calisto y Melibea, atribuida casi en su totalidad al bachiller Fernando de Rojas. Es una obra de transición entre la Edad Media y el Renacimiento escrita durante el reinado de los Reyes Católicos y cuya primera edición conocida data de 1499. Constituye una de las bases sobre las que se cimentó el nacimiento de la novela y el teatro modernos.
Existen dos versiones de la obra: la Comedia (1499, 16 actos) y la Tragicomedia (1502, 21 actos). La crítica tradicional ha debatido profusamente el género de La Celestina, dudando si clasificarla como obra dramática o como novela. La crítica actual coincide en señalar su carácter de obra híbrida y su concepción como diálogo puro, quizá para ser recitado por un solo lector impostando las voces de los distintos personajes ante un auditorio poco numeroso. Sus logros estéticos y artísticos, la caracterización psicológica de los personajes -especialmente la tercera, Celestina, cuyo antecedente original se encuentra en Ovidio-, la novedad artística con respecto a la comedia humanística, en la que parece inspirarse, y la falta de antecedentes y de continuadores a su altura en la literatura occidental, han hecho de La Celestina una de las obras cumbre de la literatura española y universal.
La obra comienza cuando Calisto ve casualmente a Melibea en el huerto de su casa, donde ha entrado a buscar un halcón suyo, pidiéndole su amor. Ésta lo rechaza, pero ya es tarde, ha caído violentamente enamorado de Melibea.
Por consejo de su criado Sempronio, Calisto recurre a una vieja prostituta y ahora alcahueta profesional llamada Celestina quien, haciéndose pasar por vendedora de artículos diversos, puede entrar en las casas y de esa manera puede actuar de casamentera o concertar citas de amantes; Celestina también regenta un prostíbulo con dos pupilas, Areúsa y Elicia.
El otro criado de Calisto, Pármeno, cuya madre fue maestra de Celestina, intenta disuadirlo, pero termina despreciado por su señor, al que sólo le importa satisfacer sus deseos, y se une a Sempronio y Celestina para explotar la pasión de Calisto y repartirse los regalos y recompensas que produzca.
Mediante sus habilidades dialécticas y la promesa de conseguir el favor de alguna de sus pupilas, Celestina se atrae la voluntad de Pármeno; y mediante la magia de un conjuro a Plutón, unido a sus habilidades dialécticas, logra asimismo que Melibea se enamore de Calisto. Como premio Celestina recibe una cadena de oro, que será objeto de discordia, pues la codicia la lleva a negarse a compartirla con los criados de Calisto; éstos terminan asesinándola, por lo cual se van presos y son ajusticiados.
Las prostitutas Elicia y Areúsa, que han perdido a Celestina y a sus amantes, traman que el fanfarrón Centurio asesine a Calisto, pero este en realidad solo armará un alboroto. Mientras, Calisto y Melibea gozan de su amor, pero al oír la agitación en la calle y creyendo que sus criados están en peligro, Calisto salta el muro de la casa de su amada, cae y se mata. Desesperada Melibea, se suicida y la obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea, quien lamenta la muerte de su hija.


RESEÑA

El trágico laberinto del deseo y la codicia

Publicada a finales del siglo XV, esta obra marca la transición definitiva entre la Edad Media y el Renacimiento en la literatura española. Aunque originalmente titulada Tragicomedia de Calisto y Melibea, ha pasado a la historia por el nombre de su personajes más fascinante: la alcahueta Celestina, un icono de la astucia y la manipulación.
La historia se pone en marcha cuando Calisto, un joven noble, se enamora perdidamente de Melibea, quien inicialmente lo rechaza. Por consejo de su criado Sempronio, Calisto recurre a los servicios de Celestina para que interceda en su favor. A través de artes mágicas y una psicología maestra, la vieja logra que Melibea se rinda a los deseos de Calisto. Sin embargo, el éxito del plan desencadena una espiral de ambición y traición entre los criados y la alcahueta, culminando en una serie de muertes trágicas que revelan la cara más cruda del destino.
Lo más destacado de la obra es su uso brillante del lenguaje. De Rojas alterna magistralmente el habla culta y retórica de los nobles con el lenguaje popular, lleno de refranes y obscenidades, de las clases bajas. El autor dota a cada personaje de una profundidad psicológica inusual para su tiempo, alejándose de lso arquetipos ideales para mostrar seres movidos por el egoísmo, el dinero y el placer inmediato. Su estructura dialogada le otorga un dinamismo casi teatral que mantiene la tensión en todo momento.
La Celestina es una obra de una modernidad asombrosa que sigue resonando hoy en día. Es un retrato implacable de una sociedad en crisis donde los valores antiguos se desmoronan frente al empuje del individualismo y la pasión. Una lectura imprescindible para entender las raíces del realismo literario y la complejidad del alma humana.


5/5

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