El doctor Hugo Archibald, del Museo de Historia Natural de Boston, encuentra un monito huérfano en un viaje de investigación a África. Decide llevarse a Jennie, pues así llama a la chimpancé, de vuelta a casa para criarla junto a sus hijos, como si fuera un experimento científico.
Jennie cautiva a todos los que la conocen. Se ve a sí misma como un ser humano y se comporta como haría cualquier otra niña, desde montar en triciclo hasta pelearse con sus hermanos por el mando de la tele, pasando por aprender el lenguaje de signos para comunicarse. Pero cuando alcanza la madurez sexual, su vida y la de quienes la rodean cambiará radicalmente. Su lucha por la libertad abrirá interrogantes oscuros, y las soluciones científicas no son a veces las más éticas...
Jennie es una original novela, a la vez cálida y tenebrosa, que transmite una mirada muy cercana a una especie que comparte el 98 por ciento de nuestro ADN. Y lo que es más, nos obliga a preguntarnos qué significado encierran palabras como evolución, sociedad, amor, sufrimiento o humanidad.
RESEÑA
Un conmovedor y trágico espejo de la condición humana
En esta ocasión, Douglas Preston se aleja de sus thrillers de acción habituales para entregarnos una historia profundamente emotiva y científica sobre los límites de la comunicación entre especies. La trama comienza cuando el doctor Hugo Archibald, un antropólogo en expedición por África, decide rescatar a una cría de chimpancé cuya madre ha muerto y llevarla consigo a su hogar en Estados Unidos. Bautizada como Jennie, la pequeña se integra en la familia Archibald como un miembro más, convirtiéndose en el centro de un ambicioso experimento para demostrar que los grandes simios pueden aprender el lenguaje de signos y desarrollar una complejidad emocional similar a la humana.
La novela destaca por la maestría con la que Preston describe el crecimiento de Jennie y su fascinante evolución intelectual. A través de una estructura que simula informes científicos, diarios personales y entrevistas, somos testigos de momentos de una ternura desbordante, pero también de una tensión creciente. Conforme Jennie alcanza la madurez, su naturaleza salvaje empieza a chocar inevitablemente con las restricciones de la vida suburbana y las expectativas de la ciencia. El autor utiliza esta conflicto para plantear dilemas éticos desgarradores sobre la responsabilidad del hombre al intervenir en el mundo natural y el aislamiento de un ser que no pertenece completamente a ningún mundo.
En conclusión, Jennie es una obra poderosa que trasciende el experimento científico para convertirse en una parábola sobre la empatía y la pérdida. Preston logra que nos enamoremos de la protagonista, lo que hace que el desenlace se aún más impactante y reflexivo. Es una lectura imprescindible para quienes buscan una historia que combine rigor biológico con una carga humana capaz de cuestionar qué es lo que realmente nos define como personas. Una novela valiente que deja una huella duradera y una profunda tristeza por la belleza de lo que pudo haber sido.
4.5/5

No hay comentarios:
Publicar un comentario