Flashman se ve envuelto en un caso de trampas a las cartas y debe desaparecer de Inglaterra cuanto antes. Gracias a las gestiones de su tío logra embarcar en un barco, pero lo que no puede imaginar en un primer momento es que se trata de un barco que se dirige a las costas africanas en busca de esclavos, con el propósito de venderlos en el Caribe.
No será fácil la vida de Flashman a bordo, pero gracias a la Armada estadounidense y haciéndose pasar por espía al servicio de la Corona británica consigue la libertad. En Estados Unidos conoce a un hombre que le capta para que le ayude a llevar esclavos negros hasta Canadá, pero Flashman es descubierto en su primera misión y de nuevo debe escapar. Abraham Lincoln le ofrece su protección a cambio de información y Flashman debe declarar en el juicio. Alegando la necesidad de guardar el secreto para no perjudicar las operaciones de la Corona, Flashman consigue salir airoso del trance, decidido a regresar cuanto antes a las Islas Británicas. Lo que todavía no sabe es que no podrá hacerlo y aún vivirá nuevas aventuras en el salvaje oeste.
Un personaje capaz de engañar al mismísimo Abraham Lincoln sin pestañear siquiera bien merece ser condecorado.
RESEÑA
Barro, gloria y contradicciones en la Guerra de Secesión
En Flashman el libertador, el sinvergüenza más famoso del Imperio Británico cruza el Atlántico para verse atrapado en el conflicto más sangriento de los Estados Unidos: la Guerra de Secesión. En esta entrega, Harry Flashman despliega toda su hipocresía al verse involucrado, muy a su pesar, en el movimiento abolicionista, llegando a conocer al mismísimo Abraham Lincoln y al fanático John Brown. La trama nos lleva desde los peligros de la trata de esclavos hasta el histórico asalto a Harpers Ferry.
Lo que hace brillar a esta novela es la asombrosa capacidad de George MacDonald Fraser para situar a su cobarde protagonista en ambos bandos del conflicto. Flashman logra la proeza de ser, casi simultáneamente, un agente del ferrocarril subterráneo que ayuda a esclavos a escapar y un oficial involuntario en el ejército confederado. El autor utiliza esta ambigüedad para ofrecer una visión cruda, desmitificadora y profundamente documentada de la sociedad estadounidense del mediados del siglo XIX.
El ritmo es vertiginoso y el humor, como siempre, es negro como el carbón. A pesar de que Flashman es un oportunista sin principios, su perspectiva cínica sirve para exponer las contradicciones de una guerra donde la nobleza y la barbarie caminaban de la mano. Es una lección de historia disfrazada de sátira que no da tregua al lector.
4.8/5
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