sábado, 16 de mayo de 2020

Los monederos falsos de André Gide

Los monederos falsos
es un libro polifónico, caleidoscópico, geométrico, con múltipes facetas... Hay 35 personajes -colegiales, universitarios, escritores, chicas, chicos- que se entrecruzan en París y buscan todos lo mismo: huir de un destino tan marcado que parece dinero falso. No dicen «familia, los odio» porque en 1897 Gide ya lo había escrito en Los alimentos terrenales, pero, de todos modos, los personajes lo piensan en voz alta.
Los monederos falsos es un himno a la libertad. Libertad en la forma, libertad en el fondo. Cuando Gide murió, Sartre (en Les temps modernes) y Camus (en Combat) se pusieron por fin de acuerdo y admitieron que Gide era el escritor más libre de su siglo. Los monederos falsos es el grito de sinceridad de una pandilla de adolescentes en una época de cómodas mentiras. Cuarenta y tres años antes del Mayo del 68, Gide era un auténtico rebelde, un inmortal hedonista.
La novela cuenta la historia de un joven escritor, Bernardo Profitendieu, que acaba de descubrir que no vive con su verdadero padre. En un acto de rebeldía y resentimiento decide irse de la casa. Allí comienza la historia que se entrecruza con los relatos del diario de Eduardo, un escritor maduro a quien Bernardo le roba la vajilla y hermanastro de la madre de Oliverio, su amigo entrañable. Eduardo es amigo de Laura, amante de Vicente y este -a su vez-, hermano de Oliverio. Laura, casada con un hombre mediocre, se encuentra embarazada y abandonada. Bernardo observa su propia historia. Sin embargo, es más benévolo frente a su reproducción.
Los monederos falsos es un relato de relatos. Los personajes se relacionan unos con otros, las historias se entrecruzan para construir una novela rica en sucesos, y personajes. Uno de los relatos que más llama la atención es el de Boris, un joven huérfano a quienes sus compañeros lleva al suicidio en un macabro juego. Bernardo y Oliverio se convierten poco a poco en adultos. Su amistad se ve afectada por los celos. Eduardo convierte a Oliverio en su amante y esto afecta a Bernardo. Las relaciones homosexuales entre los personajes a veces es explícita, como la mencionada, otras, poco claras. Todo esto es, sin duda, un reflejo del homosexualismo confeso de André Gide. Al final de la obra, Bernardo vuelve con su padre, quien se encuentra enfermo. La narración podría seguir, como sigue la vida misma, pero la novela debe concluir. Los monederos falsos es un libro complejo e infinito que vale la pena leer.


RESEÑA

El laberinto de la autenticidad y la novela total

En Los monederos falsos, André Gide desafía todas las convenciones de la narrativa tradicional para ofrecernos una obra que es, al mismo tiempo, una crónica social y un audaz experimento literario. La trama, de carácter coral, sigue las vidas cruzadas de un grupo de jóvenes y adultos en el París de principios del siglo XX, explorando temas como la rebelión juvenil, la crisis de la familia burguesa y la búsqueda de la propia identidad. Sin embargo, el verdadero corazón del libro es su estructura de “novela dentro de una novela”: a través del personaje de Édouard, un escritor que intenta redactar un libro titulado precisamente Los monederos falsos, Gide reflexiona sobre la imposibilidad de capturar la realidad de forma fidedigna y sobre la constante tensión entre lo verdadero y lo simulado.
Lo más fascinante de esta obra es su profundidad filosófica y su carácter precursor de la modernidad. El título funciona como una metáfora perfecta que se extiende a todos los niveles de la narración: no solo se refiere a la banda de falsificadores de monedas que aparece en la trama, sino también a la hipocresía de las relaciones humanas, las emociones fingidas y los valores morales heredados que carecen de valor real. Gide utiliza una prosa elegante y analítica para diseccionar los motivos ocultos de sus personajes, logrando que el lector se cuestione qué parte de su propia personalidad es auténtica y cuánto es una mera construcción social. Es una lectura que exige una participación activa, ya que el autor nos invita a observar el proceso mismo de creación literaria mientras los hilos de la historia se entrelazan.
En conclusión, Los monederos falsos es una obra maestra imprescindible para quienes buscan una literatura que rompa moldes y provoque una reflexión intelectual profunda. Aunque su complejidad estructural y la multiplicidad de personajes pueden resultar exigentes en un primer momento, la recompensa es una visión lúcida y vanguardista sobre la condición humana y el arte de escribir. Es un libro que no ha envejecido, pues su análisis sobre la falsedad y la búsqueda de la verdad sigue siendo sorprendentemente actual. Una pieza clave de la literatura universal que confirma a André Gide como un maestro en el arte de cuestionar las verdades absolutas y un arquitecto de la novela moderna.


4.7/5

No hay comentarios:

Publicar un comentario