sábado, 15 de febrero de 2020

Memoria de mis putas tristes de Gabriel García Márquez

Para festejar su nonagésimo cumpleaños un hombre solicita a la madame de un burdel una joven virgen. Mientras se prepara para esa noche recuerda su relación con las mujeres y el amor, a sus padres... Cuando conoce a la niña se encapricha, hasta el punto de quedarse con ella en su casa.




RESEÑA

Un polémico y lírico suspiro sobre la vejez

En Memoria de mis putas tristes, el Nobel colombiano nos entrega una historia breve pero densa que explora los rincones más sombríos y melancólicos del deseo en el ocaso de la vida. La trama sigue a un anciano periodista, solitario y habituado a pagar por amor, que decide celebrar sus noventa años regalándose una noche de placer con una dolescente virgen. Sin embargo, lo que empieza como una transacción sórdida se transforma en un inesperado despertar emocional cuando el protagonista, al contemplar la belleza del sueño de la joven, descubre por primera vez en su vida lo que significa el enamoramiento, aunque este llegue cuando el cuerpo ya no tiene futuro.
La fuerza de la novela reside, como es habitual en García Márquez, en su prosa magistral y en su capacidad para dotar de una belleza casi insoportable a situaciones que, en manos de otro autor, resultarían puramente escandalosas. El autor utiliza la figura de la “niña” como un espejo donde el protagonista ve reflejada su propia finitud y la vacuidad de sus años pasados. Es un relato sobre la nostalgia, el miedo a la muerte y la redención tardía a través de la contemplación estética. El estilo es depurado, directo y cargado de sentencias memorables que logran que el lector se sumerja en la mente de este anciano que, irónicamente, empieza a vivir justo cuando está a punto de morir.
En conclusión, esta es una obra que sigue despertando debares encendidos debido a su temática, pero que desde el punto de vista literario es un ejercicio de etilo impecable. No es una lectura para todos los públicos, pues requiere una mirada capaz de separar la provocación moral de la reflexión existencial sobre la soledad. Aunque no alcanza la monumentalidad de sus grandes epopeyas, funciona como un testamento literario sobre la persistencia del deseo y la fragilidad del tiempo. Es una novela pequeña en extensión, pero inmensa en su capacidad de dejar un rastro de melancolía y reflexión en quien se atreve a recorrer sus páginas.


3.8/5

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