lunes, 4 de marzo de 2019

Necrópolis de Carlos Sisí

Los caminantes 2

El campamento de Carranque vive momentos dulces. Tras haber sobrevivido al ataque del padre Isidro y sus enloquecedoras huestes de caminantes, los supervivientes se entregan a ensoñaciones y esperanzas de futuro propiciadas por los descubrimientos del doctor Rodríguez. Juan Aranda, su líder, decide utilizar su nueva condición para explorar la ciudad en busca de otras personas que continúen todavía con vida. Sin embargo, han pasado ya tres meses desde que se iniciara la pandemia zombi que asoló el planeta y sobrevivir es cada día más duro. Su periplo personal, no exento de vicisitudes, le aleja de Carranque, donde mientras tanto inciden nefastos designios que amenazan con convertirlo en una ciudad de muertos: una necrópolis.


RESEÑA

La expansión del horror y el asedio de los muertos

En esta segunda entrega, Carlos Sisí retoma la historia justo donde la dejó en Los caminantes, pero eleva la apuesta en todos los sentidos. Necrópolis no es solo una continuación, sino una expansión del universo apocalíptico que comenzó en las calles de Málaga. Si el primer libro trataba sobre el impacto inicial y la supervivencia desesperada, esta secuela se centra en la resistencia organizada y la pérdida definitiva de la esperanza en un retorno a la normalidad. La narrativa se vuelve más ambiciosa, mostrando una España devastada donde los refugios son islas de vida en un mar de cadáveres hambrientos.
Lo más destacado de esta novela es la consolidación del Padre Isidro como uno de los villanos más perturbadores del género. Su locura mística evoluciona hacia algo mucho más peligroso y estratégico, convirtiéndose en el motor que impulsa el terror psicológico de la obra. Sisí logra que el lector tema más la mente retorcida de este antiguo sacerdote que a las hordas de zombis. La dinámica entre los supervivientes de Carranque y esta amenaza externa crea una tensión constante, donde el asedio físico se mezcla con el agotamiento moral de los protagonistas.
En cuanto al ritmo, la obra es un despliegue de acción cinematográfica. El autor maneja con maestría las escenas de masas, logrando que la presión de miles de “caminantes” se sienta real y asfixiante. A diferencia de la primera parte, aquí se percibe un mayor cuidado en el desarrollo de los personajes secundarios, dotándolos de motivaciones más profundas y haciendo que sus muertes resulten verdaderamente dolorosas para el lector. Es un libro más oscuro y sangriento, que no teme castigar a sus protagonistas para demostrar que, en este nuevo mundo, nadie está a salvo.
En conclusión, Necrópolis es una secuela sobresaliente que cumple con la regla de “más y mejor”. Carlos Sisí confirma su talento para el género Z, entregando una historia que combina la víscera y la acción con una atmósfera opresiva y desesperanzadora. Es una lectura obligatoria para quienes disfrutaron del primer volumen y una pieza clave para entender el éxito del terror patrio actual. El final deja al lector con el corazón en un puño y la necesidad inmediata de saltar a la tercera entrega de la saga.


4/5

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